Viernes, 21 de Noviembre de 2008

Brufau o cómo moverse antes de que te muevan

El presidente de Repsol es un hombre de La Caixa con grandes ambiciones

ALBERT GARCIA ·21/11/2008 - 22:16h

Entre los múltiples negocios que la familia Brufau tenía ya en los años cincuenta se contaba, como si de una premonición se tratase, una gasolinera. Antoni Brufau Niubó es el exponente del poderío de cierta clase terrateniente de la Catalunya profunda que hizo el cambio de la economía rural a la industrial y envió a sus hijos a los mejores colegios de Barcelona para formarse.

A sus 60 años, Antoni Brufau Niubó, afronta ahora un momento decisivo en su carrera. Siguiendo la máxima de que es mejor moverse antes de que te muevan, ha decidido pilotar la entrada de Lukoil en Repsol y, de paso, blindarse en su puesto de presidente ejecutivo. En su compañía están convencidos de ello y en el Gobierno tuercen el gesto con resignación, pero ya parece difícil pararle.  

¿Significa eso que su puesto estuviese amenazado? No necesariamente. Pero si Sacyr hubiera actuado de otra forma (por ejemplo vendiendo a Total) quién sabe si su cargo no hubiese sido moneda de cambio.

Una de sus frases favoritas es que “ninguna compañía puede prosperar si permanece ajena a las expectativas de la sociedad de su tiempo”. A riesgo de aparecer como el hombre que entregó Repsol a los rusos, Brufau está convencido de que en el mundo globalizado actual las banderas tienen un valor relativo. Y eso que él proviene de La Caixa, una entidad que despierta más de una suspicacia por representar el “poder catalán”.

Brufau dio sus primeros pasos como ejecutivo en la consultora Arthur Andersen, pero ha sido en la entidad de ahorros, a la cual se incorporó en 1988, donde forjó su carrera. Fue el entonces presidente de La Caixa, Joan Vilarasau, quien le fichó como codirector, junto a Isidre Fainé. Brufau asumió la responsabilidad de llevar las riendas de las principales empresas participadas por La Caixa, es decir, su actividad industrial.

Gas Natural

Después de pasar por Port Aventura, Brufau llegó a Gas Natural a finales de 1997 y apenas un año después, en 1999, ya se hizo con la presidencia. Es en esta época cuando se produce el gran despegue de Gas Natural, hasta el punto de llegar a duplicar su tamaño, en 2002.

Pero Brufau no se quedaría aquí; su intención de diversificar el negocio y de crear un gran grupo energético le llevó a presentar una OPA sobre la eléctrica Iberdrola en marzo de 2003. Una OPA que, como es sabido, no prosperó, debido a las implicaciones políticas que conllevaba (eso de ser catalán no gustaba al PP).

Así, con este amplio bagaje, Antoni Brufau llegó en 2004 a la presidencia de Repsol YPF, tras la dimisión de Alfonso Cortina; cargo que ostenta en la actualidad. Una vez consolidado el negocio de la multinacional en España, Europa y Suramérica, el presidente ha afrontado el factor de inestabilidad que representaba tener un accionista en apuros como Sacyr.

Con dotes de negociador y carácter afable, aunque con una ambición sin límites, tiene fama de no levantarse de la mesa negociadora sin un buen trato. En el otro lado de la mesa Vaguit Alekpérov, un multimillonario dueño de Lukoil sin interés en sentarse en la silla de Brufau. Una jugada redonda, vaya.