Viernes, 21 de Noviembre de 2008

Las lluvias enlodan el fin de la campaña en Venezuela

Los comicios municipales del domingo serán un veredicto sobre Chávez

GORKA CASTILLO ·21/11/2008 - 22:05h

Un derrumbamiento de tierra en Santa Cruz cerca de Caracas. Pedro Rey / AFP

Las intensas lluvias que el jueves asolaron el norte de Venezuela, y que dejaron un saldo de al menos 6 muertos y dos desaparecidos no enfriaron el ardiente ambiente preelectoral de un país dividido. Más que unos comicios locales, parece que esta Venezuela empapada realizará mañana un escáner al proceso bolivariano puesto en marcha hace 10 años.

Pero al menos, en estas elecciones, todos coinciden en una cosa: el resultado determinará si la revolución chavista ha comenzado un lento declinar.

El presidente está convencido de que no. Y esta certeza la obtiene de una oposición desmembrada. Sin un líder definido, partidos de nuevo cuño como Primero Justicia(PJ) o Un Nuevo Tiempo (UNT) han sido incapaces de llegar a mínimos acuerdos por culpa de luchas internas. Un caso paradigmático es el del radiante Leopoldo López, todavía alcalde del municipio caraqueño de Chacao e inhabilitado judicialmente para presentarse a la reeleccion por presuntas irregularidades contables.

Chávez está nervioso

"Fue incapaz de entenderse con Manuel Rosales, líder de UNT, para acudir con una candidatura única en todo el país. Por eso me planteo votar al candidato chavista, como castigo", explica Antonio, un joven empresario de clase media.

Con grandes capas de maquillaje para disimular sus divergencias, Rosales y López andan a la gresca. "Y el motivo es otra vez el poder. No aprendemos. Los chavistas no discuten el liderazgo", añade. En Chacao, donde el candidato del PSUV no llegará ni al 15% de los sufragios, Ramón Muchacho, por el PJ, y Liliana Hérnandez, por la UNT, apuran las horas amagando con sacarse los ojos.

Pese a todo, el presidente venezolano está nervioso. La amenaza de perder estados que creía ganados le ha lanzado a una frenética gira por todos los puntos del país, donde ha centrado sus esfuerzos en transmitir un futuro en technicolor si ganan sus candidatos, sin perder de vista los movimientos de quien se ha convertido en objetivo privilegiado de la afilada lengua de Chávez: el millonario Manuel Rosales.

Este acude como candidato a la alcaldía de Maracaibo, capital del riquísimo Estado de Zulia, en el extremo oeste del país.

En las últimas semanas, no ha habido discurso en el que Chávez no haya tildado a su rival de todo menos guapo. La última, mientras esperaba la llegada del presidente vietnamita, Nguyen Minh Triet, de visita oficial en Venezuela. Con una dureza extraordinaria, señaló que gane o pierda, el candidato de UNT "va a ir preso". Rosales le respondió que tendrán "que matarle antes".

Las autoridades están preocupadas por posibles incidentes en la jornada electoral y han reforzado la seguridad. También temen que las lluvias puedan provocar una mayor abstención.

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