Viernes, 21 de Noviembre de 2008

Pasear de cara a sus padres en carrito mejora desarrollo de bebé

Reuters ·21/11/2008 - 18:38h

Los bebés que van en sus carritos de paseo dando la espalda a sus padres sufrirían más problemas emocionales y lingüísticos a largo plazo, según reveló un estudio publicado el viernes.

La investigación, que sería la primera en su tipo, halló que los niños que no iban de cara a la persona que impulsa el carrito eran menos propensos a hablar, reír e interactuar con sus padres, comparado con los bebés que sí eran transportados de frente a los paseadores.

Los hallazgos se basaron en un estudio con 2.722 padres y bebés y en un experimento en el que 20 niños fueron paseados en carritos enfrentando a sus padres la mitad del camino y de espaldas a ellos el resto del trayecto.

Los padres que usaban los carritos "cara a cara" eran dos veces más propensos a hablar con sus hijos, mientras que las tasas cardíacas de los bebés caían y los niños eran dos veces más proclives a dormirse, un indicador de que se sentían seguros y relajados.

Asimismo, sólo un bebé de los 20 estudiados se rió mientras permanecía sentado de espaldas a sus padres en el carrito.

"Nuestros datos sugieren que, hoy en día, para muchos bebés la vida en el carrito es emocionalmente pobre y posiblemente estresante", indicó la doctora Suzanne Zeedyk, psicóloga de la Universidad de Dundee, en Escocia, que desarrolló el estudio.

"Los bebés estresados se convierten en adultos ansiosos", agregó la experta.

La investigación, publicada por National Literacy Trust como parte de su campaña "Hable con su Bebé", reveló que el 62 por ciento de los niños observados viajaba de espaldas a sus padres en los carritos, lo que aumentaba al 86 por ciento entre la edad de 1 y 2 años.

Zeedyk dijo que pasar mucho tiempo en el carrito impactaría negativamente en el desarrollo de los bebés, ya que perjudica su capacidad para comunicarse con sus padres en un momento en que su cerebro se está desarrollando rápidamente.

Laura Barbour, de Sutton Trust, una entidad benéfica que financió el estudio, manifestó que los fabricantes de carritos para bebés deberían mirar de cerca estos resultados.