Viernes, 21 de Noviembre de 2008

Prohibición de bebidas dulces en escuelas daría poco resultado

Reuters ·21/11/2008 - 17:33h

Por Amy Norton

Las políticas que eliminan las bebidas dulces de los colegios secundarios en Maine, Estados Unidos, influyen poco en el consumo adolescente, indicó un nuevo estudio.

Los autores compararon los efectos de la medida en cuatro colegios que habían eliminado la venta de gaseosas y otras bebidas dulces en las cafeterías y las máquinas expendedoras y en tres escuelas que no habían aplicado esa medida.

Los investigadores hallaron que, en un año, los alumnos de ambos grupos disminuyeron el consumo diario de bebidas azucaradas, pero sin evidencias de que la prohibición escolar de venta de gaseosas promoviera grandes cambios.

La causa se desconoce y el estudio tampoco demuestra que esa prohibición sea una pérdida de tiempo, comentaron los autores.

La responsable del estudio, la doctora Janet E. Whatley Blum, dijo que no podría concluir que esas políticas escolares "sean ineficaces", según estos resultados.

La experta indicó también que el consumo escolar de bebidas dulces disminuyó; el estudio no logró identificar una diferencia estadísticamente significativa entre los colegios que habían prohibido o no la venta de refrescos azucarados.

Para Blum, profesora asociada de la University of Southern Maine, en Gorham, varias limitaciones del estudio explicarían los resultados.

Una es que el seguimiento de los alumnos duró sólo nueve meses, lo que no sería suficiente para observar efectos importantes.

Otra es que el equipo incluyó colegios secundarios únicamente; las mismas políticas en escuelas primarias serían más efectivas porque los niños disponen de menos libertad para comprar golosinas o bebidas.

El estudio, publicado en Journal of Nutrition Education and Behavior, incluyó cuatro escuelas secundarios en Maine que habían prohibido la venta de bebidas dulces, salvo un colegio que permitía la venta de refrescos deportivos en las máquinas expendedoras.

Los colegios reemplazaron esas bebidas con leche, agua y jugos de frutas.

Los autores entrevistaron dos veces a 235 estudiantes sobre el consumo diario de bebidas azucaradas: en primavera, antes de la aplicación de la prohibición escolar, y a los nueve meses. La misma encuesta la respondieron 221 estudiantes en colegios que seguían vendiendo gaseosas y otras bebidas azucaradas.

El estudio reveló que los estudiantes de ambos grupos de colegios disminuyeron de manera similar el consumo de bebidas dulces durante el año escolar.

Según Blum, mantener esas bebidas fuera del alcance de los adolescentes en horario escolar no sería suficiente.

"La escuela es apenas una fuente de bebidas dulces para los jóvenes y se necesita un componente educativo (...) para modificar el consumo de otras fuentes", dijo la autora.

FUENTE: Journal of Nutrition Education and Behavior, noviembre/diciembre del 2008

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