Jueves, 20 de Noviembre de 2008

Un jugoso negocio, también para las aseguradoras

El precio de una póliza que cubra el rescate se ha multiplicado por diez

 

ISABEL COELLO ·20/11/2008 - 08:00h

AFP - Imagen tomada desde el destructor italiano que escoltó este mes un barco del Programa Mundial de Alimentos.

Los actos de piratería en aguas somalíes han crecido exponencialmente en 2008 y también lo han hecho las cifras pedidas por los piratas como rescate, que han pasado de los cientos de miles de dólares en 2006 a entre uno y dos millones de dólares en la actualidad.

La prima de seguro por secuestro se ha multiplicado por diez. Y las aseguradoras cumplen. Nicolas Fontvieille, de la compañía especializada en seguros de secuestro Hiscox revelaba al diario Libération que el rescate completo es costeado por la aseguradora. "Nuestra póliza no incluye sólo el rescate sino los gastos asociados, la negociación, el transporte del rescate o el apoyo psicológico", explicó. La piratería siempre ha existido, pero Fontvieille considera que recientemente "ha explotado".

"Además del rescate cubrimos la negociación y el apoyo psicológico"

El cambio más destacado en 2008 ha sido el área de actuación de los piratas. Si antes se concentraban en la costa del centro y sur de Somalia, ahora operan fundamentalmente en el Golfo de Adén, por el que pasan al año cerca de 16.000 embarcaciones camino del canal de Suez.

De la región somalí autónoma de Puntlandia salen la mayoría de los piratas, pero éstos no son los únicos en beneficiarse. Los piratas han admitido que ciertos funcionarios del Gobierno también se llevan su parte. El presidente del Gobierno Federal de Transición, Abdullahi Yusuf Ahmed, es original de Puntlandia, donde fue presidente hasta 2004.

Uno de los piratas entrevistado por el autor de un informe del centro de análisis político británico Chatham House confesó que "algo de dinero va para Yusuf como gesto de buena voluntad con el líder".

El único periodo sin piratería fue con los tribunales islámicos

Según el investigador Roger Middleton, "el único periodo durante el cual la piratería prácticamente desapareció fue en los seis meses de la segunda mitad de 2006 en los que la Unión de Tribunales Islámicos tuvo el control". Durante el breve reinado de los tribunales se impuso la sharia, se castigó con severidad el crimen y un atisbo de estabilidad se vivió en las calles de la capital, Mogadiscio. "Ello demuestra que un Gobierno que funciona es capaz de controlar la piratería", añade Middleton.

Pero el Ejecutivo que encabeza Yusuf ha fallado estrepitosamente a la hora de poner en marcha una administración que funcione y traiga estabilidad al país.

Casi dos años de sangriento enfrentamiento entre las fuerzas del Gobierno y las milicias islamistas han obligado a un millón de somalíes a huir. Estos desplazados necesitan comida, y es el Programa Mundial de Alimentos (PMA) de la ONU el responsable de hacer llegar ayuda al país. En la actualidad, los barcos del PMA llevan una escolta militar canadiense.

A las puertas de Mogadiscio

Ni la invasión etíope de las navidades de 2006 para expulsar a la Unión de Tribunales Islámicos ni la presencia de tropas de Etiopía en apoyo del Gobierno de Yusuf desde entonces han logrado detener el avance de la milicia de los tribunales, que está a las puertas de Mogadiscio.

La mejor garantía contra la piratería sería un Gobierno estable, pero, hasta ahora, Occidente ha apoyado al Ejecutivo que ha agravado la inestabilidad de Somalia.

Mientras la solución política llega y está bien lejos, los países buscan parches para salvaguardar el comercio internacional y la llegada de la ayuda humanitaria con el planeado envío de buques de guerra, un operativo en el que participará España.

Los piratas, mientras, parecen decididos a exprimir la buena racha mientras dure. En un país sin esperanza, no tienen nada que perder.

"Bandidos son quienes pescan ilegalmente en nuestras aguas o echan vertidos tóxicos. Sólo estamos patrullando", se justificaba el pirata somalí Sugule Ali, en una entrevista reciente con The New York Times.

Preguntado por si podría interesar a los piratas entregar las armas a las múltiples facciones enfrentadas en el conflicto somalí, Ali fue contundente: "Somalia ha sufrido mucho a causa de las armas. No queremos que continúe ese sufrimiento. Sólo queremos el dinero".

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