Miércoles, 19 de Noviembre de 2008

La petrolera rusa Lukoil negocia la compra del 30% de Repsol

La segunda mayor petrolera rusa, de capital privado, estaría interesada en comprar la participación del 20% de Sacyr Vallehermoso, así como un 10% adicional en manos de otros accionistas

A.M. VELEZ / S.R. ARENES ·19/11/2008 - 20:40h

Le guste o no al Gobierno, Rusia va a por Repsol. Pero no a través de Gazprom, sino con Lukoil, segunda petrolera del país y primera privada, considerada la hermana pequeña del monopolio caucásico del gas.

Lukoil negocia la compra de acciones de Repsol con Sacyr y La Caixa, socios de referencia de la petrolera española. La constructora tiene un 20% del grupo energético español y la caja de ahorros, un 13%.

Las partes negocian un acuerdo por el que Sacyr vendería toda su participación a un precio que ronda los 27 euros, similar al que lo compró (26,7 euros).  Lukoil asumiría íntegramente la deuda contraída por Sacyr para pagar los 6.500 millones de euros que desembolsó, vía créditos, para entrar en Repsol hace dos años.

La Caixa, por su parte, vendería algo menos del 10%, por lo que ingresaría cerca de 3.200 millones y se anotaría fuertes plusvalías, dado que es accionista histórico de Repsol.

Lukoil alcanzaría así el 30% de Repsol, en el límite para no tener que lanzar una oferta pública de adquisición (opa), por lo que los accionistas minoritarios se quedan fuera. La operación requiere del visto bueno de la Comisión Nacional de la Energía (CNE).

Liquidez

La venta no es bien vista por el Gobierno, lo que plantea interrogantes sobre los motivos que han llevado a la entidad catalana a negociar la venta a un accionista cuya procedencia asusta en España y en la Unión Europea (UE).

Hasta ahora, La Caixa había sido aliada del Gobierno en el rediseño del mapa energético español. Además, el Gobierno cree que la venta estaría mal vista por la administración de Obama porque abre las puertas del mercado latinoamericano a Rusia.

Sacyr y La Caixa ya negociaron en septiembre pasado con Lukoil, pero la oposición del Gobierno frustró los contactos. De concretarse, la operación supondría la irrupción de los intereses rusos en la única petrolera española (Cepsa está controlada por la francesa Total) y podría tener consecuencias en la proyectada fusión entre Gas Natural y Unión Fenosa, ya que Repsol es accionista destacado de la gasista.

Además, la estrategia para formar un núcleo duro de accionistas españoles en Repsol podría darse por fracasada. Lo mismo puede decirse de la estrategia de diversificación de las constructoras en el negocio energético.

Quien sale ganando es Sacyr, que tiene una deuda asfixiante

Quien sale ganando es Sacyr, que tiene una deuda asfixiante que podrá enjugar en parte. La constructora no obtendrá plusvalías, pero su deuda pasaría de 18.550 millones a 12.033 millones.

Ayer, la cotización de Repsol cedió casi un 4%, hasta 13,95 euros, en otra jornada bajista en la bolsa. La petrolera cerró a prácticamente la mitad de lo que está dispuesta a pagar Lukoil.

Las negociaciones con el grupo ruso llegan tras el aparente lapsus del viceprimer ministro de ese país, Alexander Zhukov, sobre el supuesto interés de Gazprom por entrar en Repsol. Inmediatamente, el Gobierno español y la UE se pusieron en guardia y argumentaron que la relación con el gigante ruso es asimétrica por su carácter público.

Pero Lukoil, pese a la estrecha relación de sus dirigentes con el Kremlin, es privada. Y el objetivo ruso, apuntalar su dominio de la energía en Europa, estará más cerca. 

La CNE, la única que puede oponerse 

La Comisión Nacional de la Energía (CNE) es la única que cuenta con bazas legales para oponerse a una eventual entrada de Lukoil en el capital de Repsol.

La petrolera española opera en un sector regulado, lo que significa que cualquier cambio accionarial necesita del visto bueno de la CNE si se supera el umbral del 9,9%.

La semana pasada, varios consejeros del regulador expresaron en privado su rechazo a una eventual entrada de Gazprom en Repsol. El margen de maniobra del organismo que preside María Teresa Costa es limitado, después de los sucesivos varapalos que ha dado la Comisión Europea al regulador energético español por sus trabas a la frustrada entrada de E.ON en Endesa.

Vistas esas trabas, la CNE se ha inhibido en su derecho de veto a la opa de Gas Natural sobre Unión Fenosa, argumentando que las multas de Bruselas lo invalidaban.

Pero Lukoil no es E.ON, ni Gas Natural. Es otra cosa, aunque Rusia podrá argumentar que, a diferencia de Gazprom, es una compañía privada.

Quizá la clave la dio también la semana pasada el vicepresidente Pedro Solbes al argumentar que, en Rusia, "la economía de mercado no juega con los mismos conceptos que nosotros tenemos".

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