Lunes, 17 de Noviembre de 2008

Álvaro vive en la Red

Sus amigos convocan en Internet una protesta frente al local en el que murió

SUSANA HIDALGO ·17/11/2008 - 23:05h

No nos vamos a quedar con los brazos cruzados. No saben con quién se han metido, ¡Ussía tiene muchos amigos!”, cuenta con rabia un grupo de adolescentes. Todos visten de uniforme verde y hablan junto a sus motos a las puertas del colegio Monte Tabor (Pozuelo de Alarcón, Madrid). Allí estudiaba Álvaro Ussía Caballero, de 18 años, el chico al que la patada de un portero de discoteca le reventó el corazón la madrugada del sábado pasado.

Javier y Gonzalo se definen como “sus dos mejores colegas”. Enfatizan este sentimiento señalándose el pecho con el pulgar. Aún no han cumplido los 18 años. “Estábamos con él la noche en que ocurrió todo, pero nos fuimos a casa cinco minutos antes porque ya estábamos cansados”, cuenta Gonzalo. A la mañana siguiente de la juerga, este chico abrió los ojos en su cama pensando: “¡Qué bien me lo pasé anoche!”. “Y al ver el móvil con 40 llamadas perdidas pensé, ha pasado algo chungo”, explica cabizbajo.

"No saben con quién se han metido; tiene muchos amigos" dice un compañero

Las movilizaciones ya han empezado por Internet. A través de una página web que funciona como red social, los amigos del asesinado han convocado para el viernes próximo una concentración, a las once de la noche, en las puertas de El Balcón de Rosales, la discoteca donde Álvaro perdió la vida. El local ya ha sido clausurado, pero eso no detiene a los chicos, que no saben cómo canalizar su rabia.

Un colegio de luto

Juan Antonio Perteguer, el director del colegio, de ideario católico, estaba ayer inquieto ante la convocatoria: “Yo preferiría que derivara en una vigilia, en un rezo…”. La madre de un alumno se acerca a preguntarle: “Juan Antonio, ¿cómo estás?”. “Mal”, contesta él. Y es que la víctima era amigo de los hijos de Perteguer. “El viernes pasado comió en casa, y se le veía feliz, porque después de tener problemas con los estudios parecía que le empezaba a ir bien”, afirma el responsable del colegio, que se empeña en subrayar las convicciones religiosas de la víctima. “Me acuerdo que hace dos días me lo encontré en el patio y le pregunté: “Álvaro, ¿dónde vas?”; y él me contestó: “A confesarme”.


"Empezaba a ir bien en el colegio, se le veía feliz", según el director del centro

 

La noche del suceso, Álvaro y sus amigos habían salido a celebrar el fin de los exámenes de la primera evaluación. “Había salido sin un duro y yo de vez en cuando le invitaba a una copa”, explicó uno de los chicos que estuvo presente esa noche.

La víctima estudiaba Segundo de Bachillerato. En junio, de aprobar todo, se hubiera presentado al examen de Selectividad. Quería estudiar Derecho o Administración de Empresas y era un “ligón, un chico superguapo”, según Sergio, el conserje del centro. Además, ya tenía preparado un viaje de esquí, una de sus pasiones. También le gustaba el fútbol. “Era del Real Madrid, como tiene que ser”, cuenta uno de sus amigos. “Y también le gustaban Los Angeles Lakers”, agrega otro. Sus exámenes están todavía sin corregir y la dirección del colegio no sabe si finalmente calificará a Álvaro y entregará las correcciones, como un último homenaje, a su familia.

El chico, familiar del escritor Alfonso Ussía, vivía con su madre y sus dos hermanos en un chalet del barrio madrileño de Aravaca. Su padre, que era abogado, murió hace tres años. El colegio donde estudiaba quiso rendirle ayer un homenaje y los alumnos leyeron un comunicado que terminaba con un “la muerte no es un adiós, sino un hasta luego”.

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