Lunes, 17 de Noviembre de 2008

Telecinco pierde una batalla legal

La cadena de Mediaset deberá pagar 50.000 euros por vulneración del honor de Carmen Martínez Bordiú

PÚBLICO.ES / EUROPA PRESS ·17/11/2008 - 17:27h

EFE - Carmen Martínez-Bordiú con su esposo José Campos.

Telecinco no sale de los juzgados. A veces para ganar demandas y otras para pagarlas, como en esta ocasión. La titular del Juzgado de Primera Instancia número 8 de Santander ha condenado a la cadena de Mediast a indemnizar con 50.000 euros a Carmen Martínez Bordiú por vulneración de su derecho al honor.

La sentencia, hecha pública hoy estima así en parte la demanda de Martínez Bordiú, quien había solicitado una indemnización de 350.000 euros por unas manifestaciones vertidas durante la emisión del programa Hormigas Blancas, los días 9 y 16 de enero de enero de 2007.

Según relata la sentencia, en el primero de ellos, uno de los tertulianos, Jimmy Jiménez Arnau, señaló que un año antes de separarse de su primer marido (Alfonso de Borbón, duque de Cádiz), la demandante había estado encerrada en un apartamento durante quince días con un cantante de la época.

El lenguaje en el que se expresó el periodista no fue precisamente elegante: "sabíamos a todos los que se había ventilado y en qué circunstancias". También aludió a un supuesto maltrato con frases como: "es que el duque de Cádiz había soltado el brazo a pasear porque llevaba quince días encerrada en un apartamento con Patxi Andion". Estas expresiones  fueron acompañadas de alusiones soeces y malsonantes, según recoge la sentencia.

Palabra de Peñafiel

Por su parte las manifestaciones litigiosas de Jaime Peñafiel en el programa emitido el 16 de enero, se corresponden con un extracto de 1:28 minutos aproximadamente de duración, en los que este periodista dio lectura a un texto.

Entre las frases pronunciadas por Peñafiel, el texto recoge las siguientes: "Carmen cae en una depresión cuando deja a Federicci, no le ocurre ni con la muerte de su hijo"..."Carmen intentó suicidarse cuando deja a Federicci". El comentarista confirmó un supuesto intento de suicidio tras la ruptura con Federicci.

Por estos comentarios, Carmen Martínez Bordiú solicitó que se la indemnizara en la suma de 350.000 euros, en concepto de daño moral por la vulneración del derecho al honor, y en la cantidad de 40.000 euros, o suma definitivamente cuantificada en fase de conclusiones, por la vulneración en el tratamiento de sus datos de carácter personal. Su actual esposo, José Campos, solicitó una indemnización de 50.000 euros por la vulneración de su honor, y de otros 8.000 euros por la vulneración de la Ley de Protección de datos de carácter personal.

Defensa del honor

La sentencia señala que las manifestaciones que se vertieron en el citado programa por los dos contertulios aludidos en el fallo judicial, constituyen "una manifiesta intromisión ilegítima en el honor de la demandante", por cuanto se refieren a aspectos íntimos como los relativos a su vida sexual, su condición de mujer maltratada por parte de su primer marido, o la concurrencia de un intento de suicidio.

Destaca además que tales afirmaciones, necesariamente, han de calificarse de "falsas o inveraces", por la ausencia de investigción alguna o prueba exhibida en el curso de la emisión que ratificase las mismas. El documento añade que ni siquiera fueron sostenidas por sus autores en el acto del juicio, al que no comparecieron.

"Es cada individuo quien debe decidir cual sea el espacio, mas o menos amplio, según su voluntad, que debe quedar preservado a la curiosidad ajena"

En cualquier caso, la juez indica que con independencia de la veracidad o falsedad de la información, lo cierto es que las afirmaciones realizadas afectan a la esfera privada de la demandante, "y por ende su divulgación se halla sujeta a la exclusiva voluntad de aquélla, única legitimada para autorizar referidos extremos relativos a su más absoluta intimidad".

No obstante, observa que la propia demandante con frecuencia hace particípe a la ciudadanía de su vida privada mediante la venta de exclusivas o participación en programas o revistas "denomiados de cotilleo o crónica rosa".

A pesar de ello, incide al respecto en que "es cada individuo quien debe decidir cual sea el espacio, mas o menos amplio, según su voluntad, que debe quedar preservado a la curiosidad ajena, no pudiendo en ningún caso terceros ser los que decidan qué hechos o datos, reales o falsos, deben ser desvelados de la vida privada de aquélla", señala la sentencia.

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