Domingo, 16 de Noviembre de 2008

La experiencia de Bretton Woods

Tras la Segunda Guerra Mundial se creó un nuevo orden internacional que buscaba la paz y la prosperidad

 

FERNANDO VICENTE ·16/11/2008 - 08:00h

AP - Foto oficial de la conferencia de Bretton Woods, en julio de 1944, con los representantes de los 44 países que participaron en ella.

La profunda crisis económica del final de los años veinte habría de prolongarse con dureza a lo largo de casi toda la década de los treinta del pasado siglo. Una crisis tan dura y tan larga terminó por desacreditar los regímenes parlamentarios de un buen número de países, como Alemania, Japón, Italia y la propia España. En ellos se constituyeron regímenes autoritarios que, eventualmente, acabarían por conducir al mundo a los horrores de la Segunda Guerra Mundial.

Hoy puede parecer increíble, pero al aproximarse el final de la contienda mundial, ni los intelectuales ni los políticos de la época tenían claro el futuro que les aguardaba entre los dos bloques ideológicos que se formaban en el mundo: ¿prevalecería el comunismo soviético que condenaba el capitalismo por ser incapaz de distribuir igualitariamente la riqueza? ¿O lo haría el capitalismo, que defendía a capa y espada la libertad del individuo para buscar egoístamente su enriquecimiento, y elevar así la prosperidad de la sociedad en su conjunto?

La ONU se fundó como fórmula para lograr el acuerdo político entre los países

Ese era el debate de la época, y los defensores de la libertad no las tenían todas consigo.

La idea predominante entonces era que las políticas del New Deal, de intervención del Estado en la economía a través del gasto presupuestario, implementadas en los años treinta por el presidente estadounidense F. D. Roosevelt, ayudaron a mejorar la situación económica del país, pero que sólo los gigantescos gastos militares provocados por la guerra fueron los que de verdad pusieron la economía en marcha. Y en 1944, los líderes occidentales sabían que iban a ganar la guerra, pero temían perder la paz si, como consecuencia de la vuelta a la normalidad presupuestaria, tras acabarse el gigantesco esfuerzo bélico, las economías del mundo volvían a entrar en recesión. Temían, en definitiva, que volviera la crisis económica de los treinta y que, con ella, el peso del igualitarismo inclinase el fiel de la balanza en contra de los intereses de la libertad.

Es en este contexto en el que nace la idea de reorganizar el gobierno de las relaciones entre países para evitar volver a las graves crisis políticas y económicas del periodo de entreguerras que, ya se había aprendido, eran el mejor caldo de cultivo para las guerras. Hacía falta, pues, crear un nuevo orden internacional que regulase por un lado las relaciones políticas y por otro las económicas, sobre la base de consensos entre los gobiernos. Para el primer objetivo se diseñó la Organización de las Naciones Unidas; para el segundo, otras dos instituciones más: el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM).

El FMI y el Banco Mundial iban a ser los reguladores económicos mundiales

Y así fue como en el verano de 1944, con la Segunda Guerra Mundial aún por terminar, 44 países se reunieronen la Conferencia de Bretton Woods para sellar el acuerdo de la creación de un nuevo sistema que garantizase el comercio internacional con un sistema de pagos seguro y estable. El objetivo era la paz y la prosperidad. El instrumento, la apuesta por el libre comercio entre los países. Las herramientas para conseguirlo, una re-ducción de tarifas y otras medidas proteccionistas y garantizar la estabilidad y seguridad de esos intercambios a través de la estabilización de los tipos de cambio de las monedas. Desde entonces, Bretton Woods, en la costa este de EEUU, en el pequeño Estado de New Hampshire, define el modelo de relaciones económicas internacionales imperante hasta hoy.

Los ideales de 1944 se esfumaron mucho antes de lo esperado. Apenas año y medio después, en 1946, el presidente soviético Stalin, firmante de los acuerdos, criticó duramente las desigualdades del capitalismo en un discurso en Moscú para anunciar su regreso a los orígenes del marxismo. Por su parte, el líder británico pero ya no primer ministro, Winston Churchill, selló la ruptura con su famoso discurso pronunciado el 5 de marzo en Misuri: "Desde Stettin en el Báltico, hasta Trieste en el Adriático, un muro de acero ha caído sobre el Continente Europeo". Justo un año después, el 12 de marzo de 1947, el presidente estadounidense Truman anunciaba un nuevo instrumento para restaurar la prosperidad económica y garantizar la paz social, al pedir dinero al Congreso de Estados Unidos para salvar del caos a Grecia y Turquía. Nacía así la Guerra Fría y el Plan Marshall, que habría de inyectar enormes cantidades de fondos en las economías de las democracias parlamentarias europeas. Los préstamos a corto plazo del FMI y los préstamos a largo del BM se quedaron para ayudar a los países pobres, los que después se bautizarían como el Tercer Mundo.

 

 

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