Viernes, 14 de Noviembre de 2008

El próximo asalto es sólo cuestión de tiempo

Cientos de africanos esperan una señal de las mafias para entrar en Melilla. El último fracaso de 150 inmigrantes y el refuerzo policial marroquí evitan nuevos intentos de traspasar la frontera

RAÚL BOCANEGRA ·14/11/2008 - 22:19h

LAURA LEÓN - Vista de las obras que se están realizando en la valla de Melilla.

Desde el Monte Gurugú, en Marruecos, se divisa toda Melilla. Entre sus árboles se escondían antaño los inmigrantes subsaharianos que aguardaban la ocasión de cruzar la frontera española. El jueves pasado la policía marroquí mantenía campamentos en la falda y rastreaba con helicópteros las laderas, estrechando el cerco sobre los grupos que tratan de entrar en España tras el largo viaje de miles de kilómetros a través de África. La rotura en más de 30 metros de la valla-frontera, el pasado 26 de octubre, ha situado en alerta máxima a la Guardia Civil del lado español de la frontera y en movimiento a los agentes marroquíes al otro.

La situación es de calma tensa. El ejemplo del fracaso de la intentona de hace cinco días

–la mayor desde 2005, cuando 150 inmigrantes trataron de cruzar la frontera–, el incremento de la actividad policial en Marruecos y la mejora del tiempo –que ha dado un respiro a los inmigrantes que viven a la intemperie– han evitado, hasta ayer, nuevas tentativas.

"La gente seguirá cruzando. Si tiene hambre, seguirá viniendo. ¿Cuál es la solución?"

“Es lo normal. La gente seguirá cruzando. Si tiene hambre, seguirá viniendo. ¿Cuál es la solución?”, inquiere un árabe español en un café de Melilla. Los ciudadanos no están especialmente preocupados. El goteo es lo habitual. Y la situación no es, ni de lejos, la de 2005, cuando se produjeron una decena de muertes en la frontera y el Gobierno tomó la decisión de elevar la valla de tres a seis metros de altura. “A lo largo del año 2007 y lo que va de 2008, las entradas de inmigrantes a Melilla no han descendido con respecto a los años anteriores a 2005. La valla ha supuesto el incremento y la consolidación de las mafias en la frontera”, afirma José Palazón, de la ONG Pro Derechos de la Infancia.

Entran por el paso fronterizo de Beni Enzar, ocultos en coches y pagando de 2.000 a 3.000 euros. También lo intentan por el mar, nadando o en improvisadas embarcaciones; hay quien habla de neveras.

Oujda y Segangan

Los inmigrantes que han tratado de cruzar estos días provienen principalmente de la ciudad marroquí de Oujda (en el este, a unos 150 kilómetros de Melilla y a 15 de la frontera con Argelia). Una semana tardó Joseph, camerunés de 23 años, en hacer ese camino antes de cruzar a la carrera junto con otros compañeros por el paso de Beni Enzar. Joseph es un nombre ficticio, lo da porque no quiere problemas con las autoridades.

En la Universidad de Oujda más de 200 inmigrantes subsaharianos (hay quien habla de más de mil) se refugian de la policía marroquí, que evita entrar allí y deportarlos, según las ONG. Allí esperan la ocasión de pasar la frontera. “Están controlados por las mafias, que deciden cuándo y cómo [pasarán]”, afirman las ONG. Mientras Joseph cuenta que se hizo daño –muestra una pequeña herida cerca del codo– forcejeando con la policía el día que logró cruzar, se acerca otro inmigrante y, en francés, le increpa: “¿Qué les has dicho? ¿No sabes que somos un clan?”.

"Están controlados por las mafias, que deciden cuándo y cómo pasaran"

A Oujda es a donde las autoridades marroquíes enviaron a los 150 inmigrantes que no lograron entrar el pasado 10 de noviembre, según las ONG. Otras fuentes dicen incluso que de allí fueron deportados a Argelia. También aguardan en el Monte Gurugú y en Segangan (a 10 kilómetros de la valla), escondidos, como pueden. “No se andan con tonterías”, afirman las ONG. El marroquí al que la policía pregunta sabe que tiene que decir lo que ha visto, cuentan fuentes de la Guardia Civil.

Los 40 inmigrantes que, jugándose la vida en el fango, lograron entrar el 26 de octubre por las compuertas del arroyo Mezquita, abiertas por la lluvia, el día que se rompió la valla, están ahora en el CETI (Centro de Estancia Temporal), un lugar en el que permanecer después del largo viaje y el centro neurálgico de la vida de los inmigrantes en Melilla. Reciben comida, cama y algo de ropa. Tienen libertad para salir y entrar. Por la tarde, se reúnen en un pequeño bosque, al otro lado del puente. Enfrente, un campo de golf hace de frontera tras la valla.

Entrevista a José Palazón, de la ONG Prodein: "La valla es una máquina de matar"

¿Hasta qué punto preocupa en Melilla la rotura de la valla fronteriza?

No creo que a la población le preocupe excesivamente, pero los políticos sí que sacan tajada de esa situación. La rotura de la valla viene siendo el tema estrella desde hace unas semanas para hacerse reproches entre ellos.

¿Se llega a utilizar políticamente la valla?

Se han usado los intentos de entrada de pequeños grupos de inmigrantes para llamar la atención y mantener y dar un impulso a la política de reforzamiento de fronteras de la Unión Europea. En definitiva, para mantener a un enemigo que sea visible, una amenaza que justifique el mantenimiento de las políticas y el gasto que ocasiona el mantenimiento de las fronteras exteriores.

¿Cómo es la situación de los inmigrantes tras cruzar?

Por primera vez desde el año 2005, los inmigrantes que logran entrar en la ciudad no son detenidos y expulsados ilegalmente. La actuación de las fuerzas de seguridad españolas está siendo la que marca la ley, es decir, se les traslada a la comisaría y se les abre un procedimiento de expulsión. Mientras éste se tramita, son ingresados en el CETI de Melilla.

¿Se producen situaciones de violencia cuando los inmigrantes tratan de cruzar la valla?

Se ha producido un repunte preocupante de la violencia durante las entradas. Pero dicha violencia no viene provocada por los inmigrantes en general. Es la violencia con la que reprimen la policía marroquí y la española los intentos de entrada lo que nos preocupa. Tenemos muy presentes las consecuencias del empleo de material antidistubios en el año 2005. Muchos inmigrantes murieron.

¿Existen los mismos problemas con o sin valla?

Creo que existen más problemas con la valla. Creemos que es la única frontera del mundo donde guardias armados han fusilado a inmigrantes y donde el propio obstáculo es en sí una máquina de matar.

¿Sirve para algo?

Las entradas de inmigrantes a Melilla no han bajado. Cuantitativamente, la valla no ha servido de nada.

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