Viernes, 14 de Noviembre de 2008

Bush se queda solo

EEUU, el anfitrión, se muestra reacio a dar luz verde a las regulaciones que piden sus socios europeos

·14/11/2008 - 22:18h

Los líderes del G20 se dan cita hoy en Washington en momentos críticos para la economía mundial, con el deseo explícito de redoblar los esfuerzos contra la crisis y poner las primeras piedras para la reforma del sistema financiero mundial.

Más allá de esa declaración básica de principios, los congregados se sientan a la mesa de negociaciones con expectativas e intereses diferentes. EEUU, el anfitrión, se muestra reacio a dar luz verde a las regulaciones que piden sus socios europeos, al temer que estrangulen al libre mercado y el crecimiento.

El presidente saliente, George W. Bush, ha venido insistiendo esta semana en que la actual crisis "no es un fracaso del libre mercado" ni tampoco resultado de la escasa regulación, sino de unas normas anticuadas y unos sistemas de gestión de riesgo inadecuados. Ayer, en su tradicional discurso radiofónico, el presidente estadounidense insistió en que el intervencionismo "no curará" todo.

El francés Nicolas Sarkozy, jefe de turno de la Unión Europea, sostiene que, sin mayor regulación, volverán a repetirse situaciones como la actual, una visión que comparte el británico Gordon Brown y la alemana Angela Merkel.

Brown ha pedido la reforma de organismos multilaterales como el Fondo Monetario Internacional para dar más voz a Asia y otros emergentes, e insiste en la necesidad de mayores acciones coordinadas para impulsar el crecimiento.

La canciller alemana afirmó que es el momento de reformar el sistema financiero y reforzar la supervisión internacional de los mercados de valores, y consideró inoportunos los llamamientos que piden que el Estado no intervenga en este ámbito de la economía.

La cumbre de Washington permitirá por primera ofrecer un foro destacado a los emergentes para defender sus prioridades. Países como Brasil, China e India quieren que se reconozca su mayor influencia en la economía mundial.

Por lo demás, los observadores no esperan "milagros" de esta cumbre, pero consideran probable que los participantes acuerden una serie de principios para la reforma del sistema financiero y dejen los detalles para futuros encuentros. Entre los resultados más tangibles podría estar un aumento de las contribuciones al FMI para que el organismo pueda conceder préstamos a los países en apuros.

El gran ausente de hoy será el presidente electo de EEUU, el demócrata Barack Obama, que asumirá el poder el 20 de enero y ha decidido mantenerse al margen al sostener que "sólo hay un presidente".

La "Cumbre de los Mercados Financieros y la Economía Mundial" arrancó la pasada noche con una cena de Estado en la Casa Blanca y continuará hoy con una apretada agenda de trabajo en el National Building Museum de Washington.

Ya se está preparando una cumbre de jefes de Estado que se celebrará a finales de febrero o en marzo en el Reino Unido, según dijo ayer el canciller de Brasil, Celso Amorim, cuyo país preside el grupo. "Sería natural" que fuera en el Reino Unido, porque será el próximo país al frente del G20, señaló.

Intima confianza

Las medidas frente a la crisis también vienen de los bancos centrales del mundo. El presidente del BCE, Jean Claude Trichet destacó ayer que las autoridades monetarias han desarrollado "una íntima confianza" que va a ser "un gran activo" para evitar el hundimiento de las finanzas mundiales.

Los banqueros centrales, reunidos ayer en Fráncfort, siguen barajando nuevas bajadas de tipos para reanimar la economía. "No me sorprendería que hubiera otro recorte en diciembre", dijo el gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, en declaraciones a Reuters.

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Publicidad