Viernes, 14 de Noviembre de 2008

Atacada la sede del organismo que denegó licencias a la Cope

La cadena episcopal y otros medios de la derecha llevan días cargando contra el CAC

PÚBLICO ·14/11/2008 - 22:34h

Un fotógrafo observa como ha quedado el cristal tras el ataque. MANU FERNÁNDEZ

La sede del Consejo Audiovisual Catalán (CAC) amaneció ayer con los cristales de su sede rotos. Es la primera vez que este organismo regulador de los medios audiovisuales es objetivo de los violentos. Y todo esto ha ocurrido días después de que el CAC no concediera a la Cope las frecuencias de Lleida y Girona.

También denegó emisoras a Punto Radio, del grupo Vocento, y a El Mundo, lo que ha desatado una dura campaña de la derecha mediática contra el CAC. Todos los partidos catalanes condenaron ayer la agresión.

"Solidaridad, injusticia, víctimas". La emisora de los obispos vive inmersa en una cruzada debido a lo que considera "una cacicada". Tanto es así que los locutores Federico Jiménez Losantos o César Vidal emitirán la próxima semana desde Catalunya para apoyar "a los miles de oyentes que se verán perjudicados por la decisión del CAC".

El PP dijo no a las licencias

Según el Consejo Audiovisual, en 2008 han renovado cuatro frecuencias a la Cope por un periodo de 10 años. El caso de Lleida y Girona, en realidad, no tiene que ver con una renovación sino con una concesión.

En el año 2003, con CiU en el gobierno, se concedieron a varias emisoras 83 frecuencias, a través de un convenio piloto. En el contrato constaba que las frecuencias no eran propiedad de nadie, ni siquiera de las emisoras que las explotaban. Hace unos meses el CAC decidió que aquellas empresas que quisieran concurrir para obtener alguna de las 83 frecuencias pudieran hacerlo.

El día 7 de noviembre, el Consejo decidió, por ocho votos a favor y dos abstenciones, que la propuesta de la Cope no era competitiva. Se abstuvieron dos vocales cercanos a CiU. El vocal afín al PP, Fernando R. Madero, votó a favor de que no hubiera concesión.

Aquel mismo día, el presidente del CAC, Josep Maria Carbonell, tuvo que poner una denuncia: en la sala de plenos se había encontrado un micrófono oculto. Los Mossos investigan ahora su origen.

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