Viernes, 14 de Noviembre de 2008

Ohnuma, el 'pintor vagabundo'

Llegó a Toledo hace 37 años sin saber castellano para estudiar la técnica de El Greco 

ANA MARÍA ALONSO (EFE) ·14/11/2008 - 13:18h

Tadashi Ohnuma, el pintor vagabundo japonés de fácil sonrisa, llegó a Toledo hace 37 años sin saber castellano para estudiar la técnica de El Greco.

Ahora vive allí con su mujer -también japonesa a la que conoció en Madrid- y sus dos hijos, y asegura que las migas "están buenísimas".

Nació en Tokio y estudió Bellas Artes en la Escuela Superior Metropolitana de la misma ciudad, pero viajó a España para estudiar la pintura occidental.

Pasó sus primeros dos años en Madrid aprendiendo castellano y allí conoció a su mujer, de quien asegura que hace la tortilla de patatas mejor que los españoles.

Tras viajar y viajar por el país -sólo le queda por conocer la provincia de Huelva-, se asentó en Toledo.

El pasado 7 de noviembre inauguró una nueva exposición en Toledo, en el Palacio de Banacazón, en la que expone 30 cuadros. Ha hecho varias muestras en España pero además suele exponer en Japón cada dos años, ya que asegura que allí sus cuadros "se valoran más".

Pregunta.- ¿Por qué comenzó a pintar?

Respuesta.- Todo viene de tradición familiar porque mi abuelo y mi tío eran pintores. Pintores vagabundos como yo, ya que viajaban a un pueblo, lo pintaban durante un tiempo y se iban a otro. Mi padre nunca quiso que pintase por eso, y porque la cultura japonesa es muy estricta. Somos la cultura del bonsái porque nos atamos y nos atamos para no crecer.

P.- ¿Cómo es su pintura?

R.- Me gusta pintar nuevos lugares, pero desde que conocí a mi mujer en Madrid y me casé, sólo viajo en vacaciones. Lo que más pinto ahora son bodegones donde puedo plasmar la vida en los vegetales y en las frutas, y la eternidad y la espiritualidad mediante la figura de la ciudad de Toledo. Lo importante es la vida y la alegría, y eso es lo que me gusta plasmar en mis pinturas.

P.- ¿Cuanto tiempo tarda en pintar un cuadro?

R.- En eso se tarda mucho. Hay veces que no salgo de mi estudio en una semana y que dedico ocho o diez horas diarias a pintar. Con ese ritmo, medio mes aproximadamente.

P.- ¿Realiza otro tipo de actividad aparte de pintar?

R.- No. Aunque cuando me levanto por la mañana voy a dar un paseo y me gusta dedicar algo de tiempo a un pequeño jardín que empecé a construir hace quince años en la orilla del río Tajo. Planté bambú y he hecho tres fuentes. ¡Es como mi santuario!

P.- ¿Qué le trajo a Toledo?

R.- Quería conocer la pintura occidental y en concreto la pintura de El Greco. Antes residí en Madrid y más tarde en Valdepeñas, donde pinté y conocí el buen vino. También estuve viviendo durante medio año en Villanueva de la Vera (Cáceres) pintando el pueblo y era... ¡buenísimo!

P.- ¿Y qué descubrió estudiando a El Greco?

R.- Aprendí de su espíritu y que las pinturas al óleo son matices. Todavía me falta mucho por descubrir de él, y de mí mismo.

P.- ¿Qué es lo que más le gusta de Toledo?

R.- Cuando estoy decaído, salgo a pasear y encuentro que desde cualquier ángulo de la ciudad se puede pintar. Es una ciudad pequeña pero completa.

P.- ¿Qué rincón de la ciudad le gusta más pintar?

R.- La catedral. Aunque desde el parador las vistas son únicas. Ese tipo de cosas son las que me hacen quedarme a vivir aquí.

P.- ¿Tiene amigos japoneses en Toledo?

R.- Aquí no muchos. Tengo más amigos españoles con los que me gusta hablar y discutir.

P.- ¿Ha cambiado Toledo desde que llegó?

R.- Si. Antes Toledo era como un pueblo, ahora es más una ciudad porque hay mucho edificio de la administración al ser la capital de la región.

P.- ¿Cómo se ha adaptado a la comida castellanomanchega?

R.- ¡Las migas están buenísimas! y mi mujer cocina una tortilla de patatas mejor que la que hacen los españoles. La paella y el cordero acompañados de un buen vino también me gustan, pero ahora por temas de colesterol tengo que tener cuidado, por eso cocinamos comida japonesa, que no tiene apenas aceite.

P.- ¿Ha pintado otros lugares de España?

R.- He viajado mucho por este país. ¡Sólo me queda por conocer la provincia de Huelva!

P.- ¿Qué le gusta más de España?

R.- El vino, porque yo no bebía antes de llegar aquí, y sobre todo la libertad de hacer lo que uno quiere.

P.- ¿Ha pensado en volver a Japón?

R.- A mi me gustaría vivir medio año en España y medio año en Japón, pero como a mi mujer le cuesta adaptarse a las costumbres españolas no descarto regresar.

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