Jueves, 13 de Noviembre de 2008

Salvar el planeta y además ganar dinero

Los premios Green Challenge plantean el ecologismo como un buen negocio, para los galardonados y para el entorno

JAVIER CANDEIRA ·13/11/2008 - 21:05h

J. C. - Imagen de los ganadores del premio Green Challenge de este año.

Los ecologistas de ahora no son como los de antes, o como la imagen que uno tiene en su cabeza de los de antes. Esos hippies de higiene dudosa y sandalia de cuero han sido reemplazados por emprendedores verdes, que proponen el ecologismo como una variante de la industria y del consumo. Frente al ecologismo tradicional y ascético, que plantea la necesidad de sacrificios tipo "aunque tú puedas pagarlo, el mundo no puede", el nuevo ecologismo de consumo quiere salvar el planeta sin cambiar el estilo de vida: sólo hay que cambiar de marcas en el supermercado.

Los ganadores de este año en el 'Green Challenge' (Desafío Verde), financiado por la lotería estatal holandesa, cumplen este nuevo patrón de ecologismo postmoderno. No son biólogos ni activistas políticos, sino ingenieros, diseñadores de producto y, sobre todo, profesionales del marketing empeñados en vender soluciones ecológicas, salvando al planeta cliente a cliente. Con sus titulaciones de Stanford, Renselaer o Darmouth, si su interés fuera sólo el dinero, tendrían formas más rápidas de ganarlo. Es la oportunidad de montar un negocio sin perder el alma lo que les acerca a este tipo de empresas verdes.

Aislante biológico

Eben Bayer es co-fundador y director general de Ecovative Design, la empresa ganadora del medio millón de euros del primer premio. Su producto estrella es el greensulate, un aislante biológico a partir de desechos agrícolas como paja, salvado de arroz y subproductos celulósicos sin uso alimentario. Es un material versátil, que "no sólo puede reemplazar al poliestireno expandido (derivado del petróleo) como aislante, sino también como componente estructural en la construcción, embalaje biodegradable e incluso en elementos de flotación, como lanchas ligeras y tablas de surf".

El nuevo ecologismo de consumo quiere salvar el planeta sin cambiar el estilo de vida: sólo hay que cambiar de marcas en el supermercado

Para Bayer, la principal ventaja no es ni su menor coste, ni que es biodegradable, sino que se trata de un producto local: "Mientras que los plásticos no sólo requieren petróleo como materia prima, sino también para su transporte, nosotros trabajamos con fábricas que estén siempre a menos de 150 kilómetros de las materias y de donde se vayan a usar". Al contrario que algunos plásticos biodegradables, fabricados a partir de cereales, el greensulate usa desechos orgánicos, lo que lo hace ideal para países en desarrollo.

Veranda Solar ha ganado el segundo premio (100.000 euros) con unos paneles solares que no requieren instalación permanente y se pueden encadenar unos a otros según se van adquiriendo. Los otros dos finalistas fueron Routerank, un software de cálculo de emisiones de CO2 en transporte, y Smartscreen, un sistema de control de transferencias térmicas en superficies acristaladas.

Los desafíos verdes crecen como hongos

Con el propósito declarado de premiar las mejores ideas para productos o servicios que reduzcan la emisión de gases de efecto invernadero, el Green Challenge une el patrocinio de la Lotería Nacional Holandesa y la organización del festival Picnic para convertirse en una de las fuerzas motrices del cambio del ecologismo de campo al ecologismo de consumo. En la edición del año pasado, el invento ganador fue un sistema para optimizar energía, desarrollado por Igor Kluin, de la empresa Qurrent. Y entre los finalistas destaca una iniciativa para facilitar la distribución de mercancías en el interior de una ciudad, mediante la red de tranvías y coches eléctricos, en vez de utilizar camiones.

El Big Green Challenge una propuesta británica nombre similar, idéntico propósito (reducir los gases de efecto invernadero) y una estructura muy parecida. El fondo para premios (un millón de libras esterlinas) proviene de las arcas de Nesta, una fundación sin ánimo de lucro que, sin embargo, tiene 300 millones de libras para dedicar a inversiones en proyectos y empresas relacionados con la ciencia, la tecnología y las artes. En la edición en marcha han recibido 350 propuestas, y ya se ha seleccionado a los 10 finalistas.  

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