Jueves, 13 de Noviembre de 2008

Las claves de IU: diagnóstico y pronóstico

Nueve expertos opinan sobre cómo reconstruir el espacio de la izquierda alternativa en España

JUANMA ROMERO ·13/11/2008 - 07:30h

Público ha vuelto a la vieja pregunta de Lenin. Qué hacer. Ha preguntado a nueve expertos (politólogos, sociólogos, filósofos, historiadores) cómo debe afrontar IU su refundación. Partiendo, eso sí, del análisis en frío de los errores.

 

QUIÉNES OPINAN
Lluvia de ideas de politólogos, sociólogos, historiadores, filósofos

Pablo Carbajosa, coordinador del Club de Debate ICADE-Universidad Pontificia Comillas. Doctor en Filosofía.

Enrique Curiel, ex vicesecretario general del PCE y ex senador del PSOE. Profesor de Ciencia Política en la Universidad Complutense de Madrid (UCM).

Alfonso Egea, coordinador del Panel UE de la Fundación Alternativas.

Gemma Galdón, socióloga, investigadora del Instituto de Gobierno y Políticas Públicas/Universitat Autònoma de Barcelona. Experta en Disidencias en el Espacio Público.

Pedro Ibarra, catedrático de Ciencia Política de la Universidad del País Vasco.

Carlos Prieto, filósofo de la Universidad Nómada.

Carlos Taibo, profesor de Ciencia Política y de la Administración de la Universidad Autónoma de Madrid.

Enric Tello, catedrático de la Universidad de Barcelona. Historiador económico y medioambiental.

Ignacio Urquizu, politógo de la Fundación Alternativas y profesor de Sociología de la Complutense.

 

LAS OPINIONES: PASADO Y FUTURO DE LA FEDERACIÓN

 

Los errores // Vacío de ilusión, lleno de disputas 

La federación ha sido incapaz de conectar con los movimientos sociales

Faltó carne, faltó sustancia. Los expertos juzgan mortal la desorientación de IU en la última década. “Perdió el sentido de tarea, no ha encontrado su papel en el mundo después de la caída del Muro”, sostiene Enric Tello. Para Carlos Prieto, más crítico, la federación “no ha comprendido los ajustes del capitalismo, la revolución neocon, la derechización del PSOE, los cambios de la estructura social; en suma, no ha innovado”. Tuvo miedo a saltar al siglo XXI, tropezó con su “incapacidad de generar ilusión, una arista que sí han explotado los socialistas”, remacha Gemma Galdón.

Pero han pesado mucho, sigue esta investigadora catalana, las “luchas fratricidas”, en muchos casos “antepuestas” al proyecto. Y no es un asunto menor porque, como recuerda Ignacio Urquizu, “todos los estudios han demostrado que los ciudadanos castigan en las urnas las divisiones internas”. Alfonso Egea coincide parcialmente, ya que entiende que aún hace más daño “la falta de un discurso común, como se demostró con Ezker Batua”.

Todos los investigadores consultados convergen en algo más: la incapacidad de IU para conectar con los movimientos sociales. Escucharles.

El contexto // Alternativa fragmentada en Europa 

La hecatombe del capitalismo abre un horizonte esperanzador

Fuera también hace mucho, mucho frío. El último varapalo a la izquierda transformadora, un mes después del de IU, lo sufrió l’Arcobaleno, la izquierda plural liderada por el histórico Fausto Bertinotti, que por primera vez, y esto sí era histórico, se quedó fuera de las dos cámaras italianas. En un panorama lleno de ruinas, sólo levanta la cabeza Die Linke, de Oskar Lafontaine, suma de poscomunistas del Este y desilusionados del SPD.

“Es palpable la evolución común de las izquierdas, pero al tiempo se abre un horizonte esperanzador para ellas con la hecatombe del capitalismo y la crisis del modelo social europeo”, aduce Egea. “Y si se pierde esta oportunidad, quizá no lleguen más”, advierte.  

Prieto mira más alto. Cree que no valen ninguno de los modelos actuales, que hay que esperar cinco, diez años. “Los partidos comunistas no tienen nada que hacer, son vetustos. Caminamos hacia un proyecto constituyente en Europa”.

España se topa con un obstáculo añadido, según Pablo Carbajosa: “Somos muy provincianos, hay cuestiones como el ecologismo que no entran, el debate político es paupérrimo y eso favorece el bipartidismo, el sectarismo”.

El futuro // Llevar a la modernidad una fuerza necesaria 

Confirmado que hay un caladero electoral nítido, el reto es abanderar un programa de transformaciones sin dogmas

Por delante, la premisa: sí, es necesario un partido a la izquierda de la socialdemocracia. Hace falta IU. Ningún experto duda ante la pregunta. “Ese espacio sociológico existe. Y políticamente, el margen que dejan las fuerzas socialistas es inmenso. Este mundo, dejado en manos de la derecha y de una socialdemocracia cada vez más liberal, sería inhabitable”, afirma rotunda Gemma Galdón.

“La crisis ha demostrado que se necesita una formación que crea en las grandes ideas, que comprenda el mundo y haga de correa de transmisión entre los movimientos sociales y las instituciones”, añade.

«El espacio existe y el PSOE deja un campo inmenso a su izquierda», sostiene Gemma Galdón 

Otra clave: la apertura del proyecto. Ampliar las miras y los asideros, catalizar toda la tradición y pasar el mensaje por el colador de la modernidad. Es decir, “fuera los dogmas” a los que se agarra el PCE, defiende Tello. “Que no vengan tribunos de la plebe a sacar del cajón modelos de sociedad en los que nadie cree. La nueva IU debe recoger el pensamiento emancipador del siglo XX y relanzarlo al mundo de hoy. El comunismo, sí, y sin olvidar el feminismo, el ecologismo, el movimiento libertario...”.

Este catedrático reclama a IU “abanderar un programa de transformaciones urgentes, exigir la profundización de la democracia participativa y ensanchar el campo de lo pensable, de lo posible”. Una IU, dice Enrique Curiel, “moderna, con capaz de oler, ágil, que integre sensibilidades sociales potentes que los socialistas dejan más de lado”.

Carbajosa se confiesa más escéptico: cree que IU «ya ha dado de sí lo que se esperaba» 

Carlos Prieto, filósofo de la Universidad Nómada, dibuja un escenario optimista, con una fuerza con “un techo más allá del 20%". "Se abre la puerta a una izquierda posnacional, posidentitaria y poscolonial, que ahonde en la legitimación democrática, que denuncie los instrumentos de explotación de la economía global, que extienda sus brazos, como poco, al entorno europeo”. Pero advierte: “Reeditar formas políticas anticuadas lleva a un fracaso total”.

“¿Reconstruir IU? Uff, está muy tocada”, resopla Carbajosa. “Ya ha dado de sí lo esperable. Los que eran alternativos se fueron. La izquierda lleva en crisis ya mucho tiempo”.

El modelo // Trascender el puro legado comunista

Más lejos del PCE y con una estructura más flexible y moderna

“Habrá que fijarse en lo que funciona, ¿no?”. Y lo que funciona para Urquizu es Iniciativa per Catalunya Verds (ICV), “con su espacio y en el Gobierno catalán. Si IU decide parecerse al antiguo PCE, sus opciones menguarán. El mundo anda por otro lado, no en clave marxista”. Tello añade, irónico, otro dato: “Hombre, veo en ICV más gente joven que en IU, por algo será”.

Carbajosa detecta algunas pegas de ese modelo: “Es más moderna y flexible, pero no sé si sería trasplantable. Eso es Catalunya”. Los expertos, en todo caso, restan importancia al modelo de estructura interna, siempre que funcione, no enturbie y sea más operativa.

Sí concita más división la idea de crear un partido de nuevo cuño, desligado del PCE. Urquizu lo desdeña: “Partiría los votos”. Galdón lo aprueba: "Si eso visualiza que se empieza de nuevo, que hay un proyecto potente, los electores no tendrían por qué perderse”.

Carbajosa no lo ve una solución viable y Egea sopesa las ventajas: “UPyD, como nuevo partido, ha tenido éxito, con unas circunstancias específicas. Puede ser una buena operación de marketing, que falta también en IU. Pero si los principios no cambian, no sirve”.

¿Y el PSOE? // Relaciones normales, no conflictivas

Hacia un apoyo crítico sin complejos y un mensaje político claro

El PSOE estaba ahí, en IU, demasiado presente. Desde su nacimiento en 1986. Se ha experimentado la pinza y el acercamiento. “Haga lo que haga, es difícil. Es verdad que está testado que, en las alianzas de gobierno, es el partido del presidente el que capitaliza los éxitos. Al que ayuda, nada. Pero ir al bloqueo tampoco funciona”, señala Urquizu.

Galdón arguye que “no hay recetas para todo”. “Cualquier acuerdo debe ser coyuntural, pero hay que saberlo explicar, con claridad. Y, sobre todo, lealtad: no propiciar gobiernos de la derecha”. Curiel lo resume en una frase: “Apoyo crítico, ahí está la dificultad”.

Egea distingue dos momentos, el antes y el después de las elecciones. Primero, “el programa, con un mensaje nítido, la única forma de combatir los escasos incentivos electorales”. Y luego, “si toca y sin prejuicios, pactar con el PSOE, siempre que se cuente a los votantes por qué se acuerda”.

“Hay que ser más pragmáticos”, indica Tello. “No hay que estar con o contra el PSOE. Es una discusión estúpida. ¿Relaciones? Las normales”. Y pone un ejemplo: “Decir que nos gusta la gestión del agua de Cristina Narbona, pero nos horroriza la de Elena Espinosa”.

 

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