Miércoles, 12 de Noviembre de 2008

La gran dama del rock alternativo

La estadounidense Thalia Zedek, estrella del festival Tanned Tin de Castellón, habla de 'Liars & Prayers', su último disco

VÍCTOR LENORE ·12/11/2008 - 10:07h

La estadounidense Thalia Zedek.- Thrill Jockey

Desde los años ochenta, los aficionados al rock alternativo han identificado el nombre de Thalia Zedek con canciones densas y tortuosas, a juego con sus profundas ojeras. Veterana del indie, militó en varios grupos de culto como Dangerous Birds, Uzi y Live Skull. Triunfó con la banda Come, disuelta a finales de los noventa. La expresión “voz profunda y desgarrada” es ya todo un tópico, pero ella se las ha arreglado para exprimirle toda la emoción posible a ese registro.

Ahora hace doblete en el Tanned Tin, que se celebra entre el 12 y el 16 de noviembre en Castellón: reúne por sorpresa a Come y presenta su tercer disco en solitario, Liars and prayers (2008). Así explica su contenido: “En parte es un disco de canciones antipolíticas. No tengo ningún tipo de ideología cerrada, más bien me limito a reaccionar contra lo que no me gusta. Durante la Administración de Bush han pasado muchas cosas ilegales, que se oponen a nuestra Constitución y a la Convención de Ginebra. El disco ha sido un poco como hacer un puzzle, porque también tenía canciones muy personales, como Body memory, que trata de mi amiga Lisa King. Ella escribía poemas y murió hace dos años y medio. Estuvo muy mal de la espalda y la letra narra cómo su cuerpo pasó de ser fuente de placer a fuente de dolor”.

Canciones depresivas

Zedek vio la luz rockera la primera vez que escuchó a Patti Smith. “Creo que la manera en la que cantas es tan importante cómo lo que cantas. Quizá más. Lo que me atrajo de ella fue su estilo duro. No ponía la voz bonita típica de las cantantes de la época”, explica. Antes ya se había enamorado de Janis Joplin. “Cuando era niña echaron por la televisión el documental Janis. Me quedé fascinada por su voz y por su vida”, admite la artista.

Volvemos a Come. Ahora que tiene la perspectiva del tiempo, muchos sentirán curiosidad por cuál cree ella que es el mejor disco del grupo. “Siendo sincera, me parece que el más intenso es el primero, Eleven: eleven (1992). Aún le encuentro destellos mágicos”.

Repasando varias revistas musicales antiguas se pueden encontrar frases demoledoras como esta pronunciada por Zedek en 1996. Ella decía así: “Me gusta la música depresiva, pienso en Leonard Cohen o Laughing Hyenas. Las canciones tristes me hacen sentir segura y mejor”. Así valora ahora ese pensamiento: “Hoy no me reconozco mucho en esa frase. ¿Lo dije yo? La tristeza es dolorosa. Lo que quise decir es que también tiene su parte bonita. Las canciones tristes llegan más hondo que las felices. Cantar letras depresivas puede hacerte sentir bien, animarte incluso. Por eso tanta gente se engancha al blues estadounidense. Puedes empatizar con el blues, incluso, sin saber inglés”.