Martes, 11 de Noviembre de 2008

Los expertos abogan por más trasplantes de donantes a corazón parado

Especialistas en trasplantes de todo el mundo se dan cita en Madrid para analizar los últimos avances en este campo de la medicina

ANTONIO GONZÁLEZ ·11/11/2008 - 16:12h

De derecha a izquierda, los especialistas Fernando Anaya y José María Morales.

La reducción de donantes de órganos provocada por la rebaja de la siniestralidad vial debe compensarse con un aumento de los donantes en asistolia (a corazón parado) y de las donaciones de vivo. Esta es la tesis que defendieron ayer el presidente de la Sociedad Madrileña de Trasplantes , José María Morales, y Fernando Anaya, nefrólogo del Hospital Gregorio Marañón, durante la presentación del II Congreso de la citada sociedad de trasplantes, que se celebra hoy y mañana en Madrid.

En lo que se refiere a los donantes en asistolia o a corazón parado, Morales explicó que presentan la ventaja de que suele tratarse de personas jóvenes, lo que permite contar con órganos que funcionan a pleno rendimiento. Sin embargo, según indicó Anaya, la complicación reside en que es necesaria la coordinación entre varios servicios y que aumenta el tiempo de isquemia –el tiempo que el órgano pasa sin riego sanguíneo–, lo que eleva el riesgo que se dé una necrosis tubular aguda y se pierda el órgano.

En cuanto a la donación de vivo, Anaya dejó claro que, en el caso del riñón, es la mejor opción que puede ofrecerse a un paciente en hemodiálisis, por lo que hay que fomentarla. Además, señaló que “hay que educar a la población” para que entienda que el trasplante de riñón de vivo debe hacerse antes de que el paciente entre en hemodiálisis, ya que mejora los resultados de la intervención. No obstante, reconoció la dificultad de conseguir este objetivo, ya que “el trasplante de riñón cambia la calidad de vida, pero no salva la vida”, y los pacientes en hemodiálisis siempre tienen la esperanza de recibir un órgano de cadáver.

Por otro lado, tanto Morales destacó por su parte el cambio que se está produciendo en los perfiles de donantes y receptores, hasta el punto de que ya se utilizan órganos de donantes de hasta 80 años, y abogó por poner en marcha “una nueva política de utilización de órganos”

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