Martes, 11 de Noviembre de 2008

El afgano Atiq Rahimi gana el Goncourt de literatura

GUILLAUME FOURMONT ·11/11/2008 - 08:00h

GUILLAUME FOURMONT - Atiq Rahimi.

El Afganistán mítico que describían Joseph Kessel en Los caballeros y Rudyard Kipling, en El hombre que pudo reinar ya no existe. Quizá no vuelva a existir, arrasado por más de 30 años de guerra, por el Ejército Rojo, por el fanatismo de los talibanes y por la cerrazón de EEUU. Hasta la literatura parece amenazada; en 2005, la poeta afgana Nadia Anjuman era asesinada. Pero puede que exista una esperanza: el escritor afgano Atiq Rahimi recibió ayer el Premio Goncourt, uno de los certámenes más importantes de literatura en lengua francesa, por Syngué Sabour. Pierre de Patience.

Rahimi (Kabul, 1962) conocía a Anjuman y quiso ver a su verdugo, su marido, quien se envenenó tras matarla y se quedó en coma. "Si fuera mujer, me quedaría a su lado para escupirle todo a la cara", contó el escritor a la prensa francesa. Así empieza Syngué Sabour, su primer libro escrito en francés, que narra la vida de una mujer que cuida de un agonizante esposo y supuesto "héroe de guerra".

Escritor y cineasta, Rahimi nació en el Afganistán monárquico de los años sesenta, aunque la llegada de los comunistas y de la guerra le condenaron al exilio. Hasta ahora, sólo escribía en dari, dialecto afgano del persa.

Syngué sabour es en la mitología persa una piedra mágica que absorba sufrimientos, miserias... hasta que explote. Para Afiq Rahimi, la única manera que la syngué sabour de Afganistán explote, que quede algo de su país, "será gracias a la cultura y la educación".