Martes, 11 de Noviembre de 2008

Del punk-rock a la memoria familiar

El cineasta Olivier Assayas estrena Las horas del verano, un filme intimista

BEGOÑA DONAT ·11/11/2008 - 08:00h

. - El autor de Irma Vep es uno de los grandes nombres del cine francés

Tras la trilogía cosmopolita, multicultural y rockera integrada por Demonlover, Clean y Boarding gate, Olivier Assayas (París, 1955) destila costumbrismo en su nuevo filme, Las horas del verano, que se estrena el viernes. En efecto, el cineasta abandona las tramas posmodernas envueltas en temas de Sonic Youth o Brian Eno, en favor de la historia coral de tres hermanos que discrepan sobre el destino del legado familiar tras la muerte de la matriarca del clan y el posterior reparto de la colección de arte de un tío abuelo pintor, inspirado en el paisajista galo Pierre Bonnard.

"Es un autor del tiempo de los impresionistas, pero absolutamente moderno, así que fantaseé con un pintor de los años cincuenta y sesenta, que se halla entre la contemporaneidad de su periodo y la continuidad del impresionismo", explica el cineasta.

Con el fin de limar sus visiones contrapuestas, los vástagos, una reputada diseñadora en Nueva York, un economista asentado en París, y un hombre de negocios desplazado a China, se reúnen en la vieja casa familiar, repleta de objetos de gran valor económico y sentimental.

"No hubiera podido rodar esta película sin esa casa de campo. Pasé mucho tiempo visitando mansiones, pero eran residencias muy burguesas, lo contrario del binomio arte-naturaleza que quería transmitir", asegura el realizador. En efecto, el mobiliario del filme está formado por piezas originales del diseñador déco Louis Majorelle inspiradas en formas vegetales, prestadas por el Museo dOrsay.

Un proyecto fallido

El filme parte de un encargo frustrado del museo en su 20 aniversario: cuatro cineastas deberían rodar cuatro cortos que se hilvanarían en una película, pero el Ministerio de Cultura galo vetó la iniciativa. Así, mientras el taiwanés Hou Hsiao-Hsien aprovechó el impulso inicial para rodar El globo rojo, Assayas, tras la muerte de su madre, decidió filmar una cinta alejada del proyecto original, pero manteniendo el museo como personaje.

Las horas del verano se ha nutrido de la complicidad de Charles Berling, Dominique Remond y Valérie Bonetón, protagonistas de un filme anterior de Assayas, Los destinos sentimentales. "Empleé los recuerdos de aquel rodaje para contar con una forma de memoria común, una experiencia que les ha aportado intimidad", aclara.

No sucedió así con Juliette Binoche, que se estrenaba a las órdenes del director. "Tiene un ritmo diferente y una forma de reflexionar distinta al resto de los actores, le cuesta integrarse en el grupo, pero aproveché la ventaja de conocerla: escribí el guión de la película que la dio a conocer, Rendez-vous, de Téchiné".

Una propuesta unplugged

Aunque la crítica ha asemejado la trama del filme con la literatura de Chéjov, el director cree que es su película más taiwanesa, influida por cineastas como Tsai Ming-Liang y Hsiao-Hsien. Lo que está claro es que Assayas ha abandonado la línea posmoderna de sus películas anteriores, en las que narraba la zozobra de tres seres inadaptados, en un mundo contemporáneo hostil y regido por un entramado confuso de multinacionales.

"Es una propuesta unplugged, su acción transcurre en un universo que se paralizó hace 50 años. En cambio, si viajamos a Beijing, experimentamos una inmersión en el siglo venidero. Son dos estados del mundo sincronizados y desincronizados al mismo tiempo. Me gusta poder circular de un pliegue temporal a otro, mostrar las contradicciones del presente y enseñar cómo en el mundo actual coexisten velocidades diversas", concluye.

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