Domingo, 9 de Noviembre de 2008

Un sueño global

Lo ocurrido en EEUU puede dar pistas a la izquierda europea.

ELENA VALENCIANO ·09/11/2008 - 23:30h
* Secretaria de Política Internacional y portavoz socialista de exteriores en el Congreso

El cuatro de noviembre de 2008 casi todos nos sentimos electores de Barack Obama. En menos de una década, EEUU ha vivido dos momentos trascendentales, dos hitos para alumbrar una nueva era. Tras el 11 de septiembre del 2001 el mundo unido gritó: "Todos somos Americanos". Pero el trágico momento que la historia había dispuesto como trampolín para la solidaridad, el entendimiento y la cooperación internacional sirvió en verdad para imponer la política del "con nosotros o contra nosotros". Con alivio y esperanza, y orgullo, el 4 de noviembre de 2008, el mundo pareció volver a gritar unido: todos somos mestizos, todos somos ciudadanos del mundo, todos somos inmigrantes y emigrantes, todos compartimos las miserias y amenazas de la humanidad, todos tenemos la esperanza de que un mundo más justo, más libre y más digno es posible. Hemos sido testigos de cómo Obama cristaliza el sueño de Martin Luther King, un sueño que ya no es sólo americano sino global. Y por eso, por un día, el mundo ha gritado: Todos somos Obama. Porque no sólo los estadounidenses están convencidos de que la Casa Blanca necesita un líder extraordinario para un momento extraordinario.

No ha ganado por cómo dice las cosas sino por las cosas

Obama es un político extraordinario por su capacidad para comprender y explicar con naturalidad y sencillez el signo de los tiempos. Pero el líder demócrata no es un político al uso. Es la personificación política del célebre alegato de Marshall McLuhan: "el medio es el mensaje". Obama es, al tiempo, mensaje y mensajero. Emite con elegancia y precisión poética mensajes de enorme calado político pero también representa, en si mismo, por quien es, por su color, por su extraordinaria peripecia vital, un mensaje unificador y conciliador de cambio y esperanza. Hacia dentro, el primer presidente afroamericano y mestizo de la historia norteamericana ayuda a cerrar las heridas de la guerra civil americana en un país en el que hace sólo 40 años todavía persistían leyes segregacionistas. Hacia fuera, Obama es un poderoso mensaje para reparar la imagen de EEUU y lograr el objetivo más difícil de la mal llamada Guerra contra el Terrorismo: ganar a los corazones y las mentes de millones de seres humanos para la causa de la democracia, la modernidad y el progreso.

Fondo y forma

Aunque algunos han querido reducir el contenido político del nuevo presidente a su elocuencia y capacidad retórica, lo cierto es que Obama no ha ganado las elecciones por cómo dice las cosas sino por las cosas que hace y dice. Obama ha sido valiente, riguroso, sereno y elegante. Como señalaba el mismo día de las elecciones Paul Krugman en su blog, durante la campaña el candidato demócrata defendió con inteligencia y orgullo los valores y la superioridad de la participación, de la política, de la fuerza que, realmente, tiene la ciudadanía unida en una sociedad que estaba rota. Los republicanos han querido repudiarle tachándolo, nada más y nada menos que de "socialista", "redistribuidor" o "globalista". Y, sin embargo, las urnas han hablado alto y claro a favor de un presidente transversal con una agenda incluyente de marcado acento progresista.

Lo ocurrido en EEUU puede dar pistas a la izquierda europea

Obama también ha demostrado ser un político extraordinario no sólo porque ha vencido a las dos empresas políticas más poderosas del mundo, los Clinton y el partido republicano, sino porque lo ha hecho, como destacó Norman Birimbaum, construyendo una nueva base política para vertebrar su proyecto de cambio. Obama ha roto la tradicional coalición republicana, atrayendo voto blanco acomodado y recuperando gran parte del voto trabajador de cuello azul y bajo nivel de estudios, pero también ha superado la tradicional coalición demócrata para convertirse en un candidato capaz de movilizar a los jóvenes como no se recordaba desde los años sesenta. La victoria de Obama puede ofrecer pistas a la izquierda europea ante el gran reto del futuro: vencer al populismo sin caer en él, en un mundo en el que la clase media tradicional se fragmenta y desaparece como base política homogénea. Obama ha vencido a la retórica populista de los Joes (el fontanero y el cervecero) en el mismísimo Ohio!

El sueño de Luther King se ha hecho realidad en la era de la globalización y será, precisamente, un presidente negro el encargado de devolver la credibilidad a EEUU y de liderar los cambios urgentes que el mundo necesita.