Sábado, 8 de Noviembre de 2008

La dura historia del grupo más blando

Keane presenta su nuevo disco con localidades agotadas en Madrid y Barcelona

VÍCTOR LENORE ·08/11/2008 - 08:00h

público - Abanderados del brit pop, el trío se decanta ahora por heredar sonidos de otras décadas.

Son el grupo más odiado por los indies que van de auténticos. Noel Gallagher, guitarrista de Oasis, afirmó recientemente que no importa la dirección musical que tomen, "siempre serán mierda". El gran público, en cambio, les adora: en tiempos de crisis para la industria musical, su debut, Hopes and Fears (2004), despachó cinco millones de copias. Desde entonces, son una apuesta segura para las radiofórmulas de todo el mundo.

Ahora, Keane llega a España con una nuevo trabajo, Perfect Symmetry. Y han superado todas las expectativas agotando todas las localidades para sus conciertos en Barcelona (9 de noviembre) y Madrid (11).

En este álbum, el tercero de su trayectoria, suenan más ochenteros que nunca. La canción Better than this parece un cruce entre el Ashes to ashes de David Bowie y un clásico de Talking Heads. El piano cede protagonismo a las guitarras envolviendo letras que tratan sobre ansiedad, la cultura de la celebridad y la guerra contra el terror. Pero su atractivo de Keane reside en la voz de Tom Chaplin. Es lo que da matices a las canciones y las eleva por encima de otros grupos de la escuela Coldplay. El cerebro en la sombra es Tim Rice-Oxley, amigo de la infancia. Ambos proceden de un ambiente de clase alta y se hicieron millonarios antes de los 30. En mitad de esta biografía idílica, Keane casi se rompe por culpa de la adicción de Chaplin al alcohol y la cocaína y su incapacidad para asimilar el éxito.

Locura y dosis de melancolía

En 2006, el cantante confesó hasta dónde había llegado su deterioro mental. Durante una charla con Bono, Chaplin estuvo meditando matarle. "Había unos cuchillos sobre la mesa y me obsesioné con cortarle el cuello", dijo. No lo hizo, pero siguió hundiéndose en sus conflictos hasta el punto de negarse a hablar con sus compañeros de grupo o a salir de casa. Pasó por The Priory, la clínica de desintoxicación de los famosos, donde hizo un descubrimiento sorprendente: los tabloides británicos hacían pasar a sus reporteros por adictos para conseguir noticias en las terapias de grupo. A Chaplin le costó meterse en la disciplina del centro, pero finalmente se amoldó después de que falleciera uno de sus compañeros de habitación.

En cualquier caso, no se trata sólo de la historia de un cantante rico atrapado por las drogas. Sus pegadizas y melancólicas canciones esconden unas letras con evidente lado oscuro. Irvine Welsh, autor de la cruda Trainspotting, se ha declarado seguidor de la banda. Más fan es todavía Brett Easton Ellis, que escandalizó al mundo literario con la brutal American Psycho. Su canción preferida es Somewhere only we know, que podría sonar sin problemas en el Ipod de PatrickBateman, el yuppie convertido en asesino en serie de su famosa novela.

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