Viernes, 7 de Noviembre de 2008

¿Por qué no se marcha ya, Mr. Bush?

CARLOS ENRIQUE BAYO ·07/11/2008 - 08:14h

Por una vez, todos los líderes mundiales están de acuerdo: Bush no sólo sobra sino que es un serio impedimento para resolver las gravísimas crisis internacionales que nos deja como aciago legado de su catastrófico mandato.

No cabe duda de que ya de nada sirve dialogar con él en la cumbre y todos deseamos que Obama resulte ser un interlocutor infinitamente más razonable y sensato.

Pero Bush sigue sentándose cada día en el Despacho Oval, le quedan 75 días y, como decía The New York Times en su editorial del día de las elecciones, "no malgasta ni un minuto"... en hacer daño.

Desde que en la Casa Blanca se tuvo bien claro que McCain iba a perder las elecciones, los colaboradores de Bush han entrado en una fase de febril actividad para cambiar tantas normas y decretos sobre medio ambiente, libertades civiles, derechos sociales y regulaciones financieras, que -dijo el Times- "tememos que el próximo presidente tarde meses, incluso años, en identificar y corregir todo el daño cometido".

No, no se quiere ir el señor Bush sin perjudicar aún más todo avance progresista que choque con su integrismo ideológico y afán autoritario.
Aunque todo tiene solución.

Cumpliendo estrictamente la Constitución, Bush sólo tiene que convencer a Cheney de que dimita, nombrar a Obama como sustituto y después renunciar él mismo a la presidencia, acelerando así la llegada del líder demócrata al Despacho Oval.

Todos se lo rogamos. Por favor, ¡márchese, Mr. Bush".