Viernes, 7 de Noviembre de 2008

Trillo arremete contra Pumpido por airear la corrupción en el PP

El portavoz socialista le recomienda "callarse y no recriminar al que cumple con la ley" // Los conservadores excluyen al fiscal general del Pacto de la Justicia

JUANMA ROMERO ·07/11/2008 - 07:30h

EDU PARRA - Cándido Conde-Pumpido, el pasado 8 de mayo, cuando acudió al Congreso para someterse al examen de idoneidad de los diputados tras ser elegido de nuevo por el Gobierno como fiscal general del Estado. Detrás, Álvaro Cuesta, presidente de la Comisión de Justicia.

Federico Trillo-Figueroa quemó ayer cartuchos y cartuchos de animosidad contra el fiscal general del Estado. Sin tregua, uno detrás de otro. Era su primer enfrentamiento en esta legislatura con Cándido Conde-Pumpido como portavoz conservador en la Comisión de Justicia del Congreso, plaza que antes del XVI Congreso del PP ocupaba el durísimo Ignacio Astarloa. Y Trillo no quiso ser menos. Durante su intervención, acusó a la Fiscalía de hostigar con dureza a su partido en los presuntos casos de corrupción y de airearlos a través de la prensa.

“Soy diputado por Alicante y nacido en Murcia. ¿Le dicen a usted algo las actuaciones de la Fiscalía allí? –inquirió Trillo–. Póngase usted a averiguar cómo se filtran los sumarios en determinados medios, siempre en la misma dirección. Es decir, siempre contra el mismo partido político, a saber, el gobernante en la Comunidad Valenciana y en la Región de Murcia”. Vamos, el PP.

Fuera del Pacto de la Justicia

Pumpido eludió el envite todo lo que pudo hasta que Julio Villarrubia, el oponente socialista de Trillo, alabó la gestión de la Fiscalía contra la Corrupción. Entonces, Pumpido comentó, irónico, que acababa de renovar como fiscal Anticorrupción a Antonio Salinas, que José María Aznar promovió para el cargo en 2003.

«Tiene toda nuestra desconfianza y será vigilado», le amenazó el diputado del PP 

“No iba a entrar más al trapo. ¿Para qué? ¡Es ridículo que el PP se queje de que la Fiscalía actúa e investiga! Se persigue a los corruptos, del PP, del PSOE o de quien sea”, decían tras la comparecencia fuentes próximas al fiscal general.

Villarrubia había seguido un argumento parejo: “Los del PP debieran avergonzarse y callarse un poco algunas manifestaciones y no recriminar al que cumple con la ley”.

La andanada de Trillo era, en realidad, el corolario a un áspero ataque a Pumpido. “Sus actuaciones son la más descomunal antología del disparate jurídico que he encontrado en mi vida. Mis antecesores le pidieron su dimisión. Yo le diré algo más: usted no está alcanzado por el Pacto de la Justicia”, el que firmaron José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy el 23 de julio. El portavoz redondeó su amenaza: “No tiene la confianza de quienes representamos a 10 millones de españoles. Tiene toda la desconfianza y será permanentemente vigilado”.

"Insultos desafortunados" 

Trillo lanzó múltiples descalificaciones contra el fiscal. Lo criticó por reinventarse, en su opinión, de “magistrado parlante” en el proceso de paz a “fiscal silente” que “no se ha enterado” de que ahora toca derrotar a ETA. Le censuró por su “oportunismo, arbitrariedad y sectarismo” y su “conversión paulina” tras las elecciones de 2007, activando la ilegalización de ANV y PCTV cuando “se olvidó” de ambos partidos en la tregua.

“No dice una verdad ni durmiendo”, le espetó, además de recordarle que el PP no aceptará la reforma de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, “y menos al dictado” de lo que Pumpido pretende: que la instrucción penal pase del juez a la Fiscalía.

Pumpido pareció no inmutarse. “A lo mejor no se ha enterado usted del nuevo espíritu” entre PP y PSOE, le reprochó socarrón. Villarrubia se disculpó por las “vejaciones” al fiscal de Trillo. Pidió que retirara sus “insultos tan desafortunados”. Pero allí nadie cambió ni una coma.