Jueves, 6 de Noviembre de 2008

Dimite el jefe del Ejército en Colombia

El escándalo de las ejecuciones ilegales provoca duras críticas de la ONU

GORKA CASTILLO / AGENCIAS ·06/11/2008 - 12:46h

Mario Montoya renunció a raíz del escándalo. EFE

Al presidente de Colombia se le acorta el tiempo de gloria. El escándalo desatado en las filas del Ejército por asesinar ciudadanos a los que luego acusaban de guerrilleros vuelve a poner en el disparadero al sancta sanctorum de la política de Seguridad Democrática que iba a acabar con las mafias del narcotráfico y las FARC.

Aunque oficialmente se habla de una renuncia voluntaria, la última cabeza cortada es la del jefe del Ejército, Mario Montoya. Este general fue hasta el martes un intocable e intachable héroe en "la guerra contra el terrorismo". Entre sus éxitos se encuentra el operativo que liberó a Ingrid Betancourt. "En realidad, siempre estuvo rodeado de polémica", indica a Público un ciudadano colombiano que ha encontrado refugio político en España.

El descubrimiento de que 20 jóvenes de clase baja desaparecidos de un pequeño municipio cercano a Bogotá fueron secuestrados para luego ser ejecutados a sangre fría por militares ha provocado ya la destitución de 27 oficiales y una ola de indignación.

El golpe asestado al presidente, que en las últimas semanas sólo recibe reproches a su política de mano dura, ha sido demoledor. Este escándalo podría ser sólo la punta del iceberg de una práctica habitual utilizada en las Fuerzas Armadas para recibir incentivos económicos y ascender en el escalafón militar. La fiscalía anunció que ya tiene sobre la mesa otras 500 denuncias de desapariciones similares.

A Uribe no le ha quedado más remedio que aceptar las pruebas y comenzar a limpiar su trinchera. "Algunos soldados asesinan inocentes para dar la sensación de que se están enfrentando a los criminales, cuando ellos son los verdaderos criminales", señaló con grandes dosis de emotividad al dar cuenta de la destitución de los cargos militares.

Práctica sistemática

Su declaración coincidió con la visita a Colombia de la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, la surafricana Navi Pillay, quien al igual que días antes hicieron Human Rights Watch y Amnistía Internacional, lanzó durísimas críticas contra la gestión del Gobierno de Bogotá. "Las desapariciones y ejecuciones extrajudiciales parecen ser una práctica sistemática en Colombia", concluyó Pillay la lectura de su informe anual.

Las cifras que maneja sobre desapariciones y asesinatos impunes perpetrados por el Ejército asciende a 1.483 en los últimos seis años. El cese de los 27 oficiales decretado por Uribe fueron calificadas por Pillay como "una buena señal para que estas atrocidades no sean toleradas".

Por el momento, el Gobierno colombiano ya ha difundido el nombre del sustituto de Montoya. Será el general Óscar González Peña, hasta ahora responsable del Comando Conjunto del Caribe.  A este se le atribuyen importantes éxitos en la lucha contra las FARC, entre ellos la muerte en 2007 de Martín Caballero, jefe del frente 37 de la guerrilla que secuestró al ex canciller Fernando Araujo.