Miércoles, 5 de Noviembre de 2008

El cambio tranquilo de Obama

El primer presidente negro de la historia de Estados Unidos tiene sobre sus hombros la responsabilidad de levantar a un país que parece haber perdido la esperanza

ÍÑIGO SÁEZ DE UGARTE ·05/11/2008 - 06:49h

Obama sonríe junto a su esposa y su fórmula vicepresidencial Joe Biden y su esposa Ji. EFE

 

Hace ocho años, Barack Obama llegó a la convención demócrata casi arruinado, sin fondos en su tarjeta de crédito para alquilar un coche.Hace cuatro años, dio un gran discurso en la convención, pero era sólo uno más de una lista de políticos con futuro. Su curriculum noimpresionaba a nadie, sólo su potencial. 

Desde la noche del 4 de noviembre, es el primer presidente negro de la historia de Estados Unidos y tiene sobre sus hombros laresponsabilidad de levantar a un país que parece haber perdido laesperanza.

Para algunos de sus votantes, la emoción debe de ser indescriptible. Los afroamericanos de más edad no tenían derecho en los años sesenta asentarse junto a un blanco en un restaurante o en un autobús. Nopodían contraer matrimonio con un cónyuge de raza blanca. Ni siquiera tenían derecho al voto, porque toda una serie de normas impuestas por los estados sureños les impedían ejercerlo.

Para dar ese salto, impresionante en términos históricos, se han tenido que dar varios factores. El primero es el estremecedor final dela presidencia de George Bush, hundida en mitad del descrédito generalpor su incompetencia y su estúpida arrogancia. John McCain era el mejor candidato que podía presentar el Partido Republicano, pero nisiquiera él ha podido defender una bandera imposible.

En segundo lugar, la campaña de Obama, de la que muchos desconfiaban incluso en su propio partido, se ha revelado como una maquinariaperfecta. Tenían un plan desde el principio y se atuvieron a él. Sinimportarles al principio la condición de favorita de Hillary Clinton. Sin alterarse cuando comenzó el duelo definitivo con John McCain ycuando muchos pensaban que no estarían a la altura en elenfrentamiento con el implacable estilo de los republicanos.

En toda campaña, hay altibajos. Los candidatos cometen errores, los sondeos se vuelven en su contra y los medios de comunicación presionancon sus informaciones. Siempre que pareció que los factores externospodían condicionar a los asesores de Obama éstos se negaron a dejarse llevar por los nervios. Mantuvieron el plan y no permitieron que otros decidieran por ellos.

Hay que decir que nunca tuvieron problemas de dinero. Antes al contrario, recaudaron una cantidad casi inaudita de fondos. Pero también en eso fueron imaginativos y eficaces. Internet fue su aliadotanto para recaudar dinero como para movilizar a sus partidarios.Utilizaron con inteligencia las herramientas de las redes sociales, a pesar de que eso en parte desafiaba el pensamiento convencional de lospolíticos, incapaces de arriesgarse a perder el control de unacampaña.

Gracias a Internet, la gente de Obama dio a sus seguidores los instrumentos necesarios para que éstos los utilizaran. Más libertadfue sinónimo de más responsabilidad y esos votantes conectados en laRed nunca avergonzaron a la campaña. Por el contrario, la convirtieron en una marea imparable.

Por último, y por encima de todo, Obama terminó por ser imbatible gracias a sus características personales. El senador de Illinois fuetajante en su rechazo del legado de Bush, pero ofreciendo comprensión y colaboración a los que no piensan como él. Al más puro estilo deKennedy, planteó a los norteamericanos no sólo lo que él haría por
ellos, su programa electoral, sino también lo que pensaba que todos los ciudadanos debían ofrecer a los demás.

Obama apeló a la responsabilidad de los votantes. Les retó para que no permitieran que el país continúe anclado en la crispación y en ladivisión permanente entre republicanos y demócratas. Consiguióinspirar al electorado con un mensaje que motivó a sus partidarios y tranquilizó a muchos de sus adversarios y a todos los votantes nocomprometidos con ningún partido. No apeló a los bajos, ycomprensibles, instintos de un electorado con ganas de cortar amarras con el espeluznante desenlace de la Administración republicana. Lesanimó a creer en el futuro, que ahora parece tan oscuro.

En un país poco interesado en cualquier tipo de revolución, Obama ofreció una idea de cambio tranquilo pero que tiene que ser real.Tiene cuatro años para cumplir su palabra.