Miércoles, 5 de Noviembre de 2008

El caballo indomable

Un héroe de guerra anulado por el legado de Bush

ÓSCAR ABOU-KASEM ·05/11/2008 - 00:38h

ÓSCAR ABOU-KASEM -

En las primarias del Partido Republicano del año 2000, John McCain (Canal de Panamá, 1936) recibió unas cuantas lecciones de juego sucio por parte de la candidatura de George Bush. En Carolina del Sur, McCain iba por delante en las encuestas y se perfilaba como candidato republicano a la Casa Blanca con un mensaje moderado y reformista.

Entonces comenzaron a circular rumores contra McCain. Todos inaceptables para la mentalidad conservadora de los votantes del estado sureño. Se dijo que era homosexual, que estaba desequilibrado tras su paso por Vietnam, que no era un patriota y que su mujer era drogadicta.

"Quítame la mano de encima", dijo McCain a Bush, a quien no soporta

La mentira más dañina le acusaba de haber tenido una hija con una mujer afroamericana fuera del matrimonio. La foto distribuida por los radicales era real, pero cambiando la procedencia de la niña. Se trata de un retrato familiar en el que aparece Bridget, una niña de Bangladesh y adoptada tras una visita de Cindy la esposa de McCain al país asiático.

No soporta a Bush

Hasta ese momento, McCain había pensado que Bush no tenía maldad. Durante el descanso en uno de los debates celebrados en Carolina del Sur, el ahora presidente se acercó a McCain. Le puso la mano en el hombro y le dijo que no tenía nada que ver con los rumores difundidos. "No me vengas con esa mierda y quítame la mano de encima", le espetó McCain. Desde entonces no se soportan. Bush ganó las primarias y después la Presidencia. McCain siguió como senador por Arizona, cargo que mantiene desde 1986.

Apoyó la guerra de Irak, pero fue muy crítico con Donald Rumsfeld

Ocho años después, McCain se ha presentado mucho más agresivo que cuando se midió con Bush. Se ha puesto en manos del Partido Republicano y el resultado ha sido un candidato que ha potenciado sus defectos y encogido sus virtudes. Asumiendo como suyas las causas republicanas de los últimos años, se olvidó de sus planteamientos moderados sobre el aborto, los derechos de los homosexuales y la inmigración.

Su carácter impulsivo se manifestó en estado puro cuando suspendió su campaña para acudir a Washington a resolver la crisis económica.

Su mejor versión se pudo ver en la última edición del programa de humor Saturday Night Live. Un McCain con capacidad para reírse de sí mismo. Mucho más natural que el hombre de 72 años que lee los discursos de forma mecánica. En el programa recordó una de las múltiples etiquetas que le definen: "Yo soy un maverick de verdad: un republicano sin dinero".

En política exterior es un halcón que prefiere disparar a dialogar

Por partes. A McCain no le falta el dinero, sobre todo tras casarse en segundas nupcias con Cindy, heredera de un imperio de distribución de cerveza. Lo que sí le ha fallado es la capacidad recaudadora en sus campañas, primero en las primarias y después en la batalla contra Barack Obama. Por maverick se entiende a una persona independiente que no sigue por defecto los designios del grupo al que pertenece. Un caballo indomable. Y McCain se ha ganado esa fama a pulso.

Apoyó con fe ciega la guerra de Irak, pero fue de los primeros en criticar la estrategia. "Donald Rumsfeld es uno de los peores secretarios de Defensa de la historia", dijo el año pasado McCain manteniendo su fama de deslenguado. El candidato sigue convencido de que la victoria en Irak es posible y quiere mantener las tropas hasta pacificar el país con una fuerte presencia militar estadounidense.

En política exterior es un halcón más partidario de disparar que de dialogar, pero tampoco se mordió la lengua al criticar a la Administración Bush por el trato dado a los detenidos durante la guerra contra el terror. Y es que McCain, como no deja de recordar, sabe mucho de torturas.

Carrera militar

Que McCain hiciera una carrera militar parecía lo más natural tras el historial de su familia. Su abuelo, almirante, asistió a la firma de la capitulación de Japón en la Segunda Guerra Mundial. Su padre, también almirante, dirigió las fuerzas navales durante la guerra de Vietnam. "Siempre pensé que se trataba de algo que se me había impuesto", ha contado siempre McCain. Costó que le gustara, fue el quinto por la cola en su promoción en la Academia Naval de Annapolis en 1958.

En la Armada se creó una imagen de ligón, indomable y juerguista. Recuerda al personaje del piloto interpretado por Tom Cruise en la película Top Gun. Tras un par de sustos y dos aviones estrellados de por medio, en 1967 salvó la vida en el incendio del portaviones Forrestal, en el que murieron 134 marineros. Cuando se recuperó de las heridas, volvió al frente de Vietnam.

Allí se crea el mito tan explotado durante la campaña. Fue derribado en Hanoi y capturado. Tras cinco años de encierro y torturas, regresó a EEUU como héroe de guerra. El joven rubio y apuesto se había convertido en un lisiado de pelo cano. Acabó dejando la Armada por la política en 1981. Con ese historial, a McCain le encanta decir: "Soy el tipo con más suerte que conozco". Hoy la ha sometido a una dura prueba.

Noticias Relacionadas

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Publicidad