Miércoles, 5 de Noviembre de 2008

El candidato improbable

La tenacidad ha elevado a quien lo tenía todo en contra

I. PIQUER ·05/11/2008 - 00:38h

Barack Obama lo repite a menudo en sus mítines. "Mi padre era de Kenia, mi madre de Kansas. Que haya podido llegar hasta aquí es algo que sólo pasa en Estados Unidos". A lo largo de estos 21 meses de campaña, el aspirante demócrata ha recordado los obstáculos políticos y personales que podían haberle llevado a una trayectoria muy distinta: su "nombre raro", su peculiar infancia, su raza, su escasa experiencia en Washington... todos los elementos de lo que parecía una improbable carrera hacia la Casa Blanca.

Una carrera meteórica. Otra de las referencias que Obama menciona con frecuencia ante sus fieles embelesados es una frase de Martin Luther King, la "feroz urgencia del ahora", la idea de que las oportunidades pasan y se pierden.

¿Cómo se enfrentó este recién llegado a Hillary Clinton? Con tenacidad

Cuando, en 2004, ante el escaso futuro que le esperaba en la política local de Chicago, el candidato decidió dar el salto a Washington y presentarse a senador, algunos de sus amigos temieron por su carrera. Y cuando dos años más tarde, empezó a explorar la idea de ser candidato a la presidencia, que formalizó en febrero de 2007 en un discurso en Springfield, muchos le consideraron un novato engreído. ¿Cómo este recién llegado a la política nacional pensaba enfrentarse a la poderosa maquinaria Clinton?

Con tenacidad. El lema de su campaña "Un cambio en el que puedes creer" (Change you can believe in) ilustra una constante en su vida de organizador social, abogado, profesor y finalmente político.

Un mundo mejor

Hoy los líderes afroamericanos no basan su carrera en la política racial

"Cuando era pequeño le pregunté qué quería ser de mayor", contó su abuela, Madelyn Dunham, al periodista David Mendell en la biografía del candidato De la promesa al poder. "Me dijo que quería contribuir a un mundo mejor. Creo que ha sido su meta en estos años".

Obama no alberga dudas sobre sus capacidades intelectuales y su necesaria ambición. Hace falta tener mucha confianza en sí mismo para presentarse a la presidencia de Estados Unidos con 45 años y escribir una autobiografía, Dreams of my father, con 33. El candidato ha sido el mejor narrador de su vida personal y su peculiar historia. Cuando saltó a la fama en la Convención Demócrata de 2004, ya tenía listo el currículum.

Éste "no es sólo el triunfo de un individuo, sino también la emergencia de una nueva generación de responsables afroamericanos que operan con una mentalidad muy distinta de la de los líderes negros de la era de los derechos civiles", explica Manning Marable, director del Instituto de Estudios Afroamericanos de la Universidad de Columbia. "Ninguno basa su carrera en una política racial y son más moderados".

"Le gusta escuchary sabe crear coaliciones", dice su mentor

Obama se ha enfrentando a pocos fracasos. No siempre los ha digerido bien, pero ha sabido aprender de sus errores. Primero fue la frustración de sus primeros tiempos como activista social en los años 80, que le devolvieron a los estudios, a la Facultad de Derecho de Harvard. En 2000, perdió estrepitosamente ante Bobby Rush, un pilar de la comunidad negra de Chicago, cuando quiso arrebatarle su escaño de congresista. Durante las primarias, su inesperada derrota en New Hampshire ante Hillary Clinton anticipó lo que iba a ser una lucha larga y difícil.

Obama es hombre de equipo. Dos figuras han fraguado su meteórica ascensión en los sondeos y en la opinión pública: David Axelrod, su estratega y asesor más próximo, un conocido consultor político de Chicago, que dirigió su asalto al Senado en 2004; y David Plouffe, su director de campaña.

"Le gusta escuchar"

El orden y la disciplina de la campaña se trasladarán sin duda en un nuevo estilo a la Casa Blanca. "Le gusta escuchar a la gente, tiene mucho talento para crear coaliciones, se lleva bien con la gente", asegura el juez Abner Mikva, uno de sus mentores en Chicago.

En estos meses, Obama ha tenido ocasión de demostrar su resistencia. Tres nombres de su pasado en Chicago le han planteado serios problemas: Jeremiah Wright, el controvertido reverendo que le casó con Michelle Robinson y bautizó a sus dos hijas, Sasha y Malia, y que por poco hunde sus esfuerzos cuando salieron a relucir virulentos vídeos de sus antiguos sermones; Tony Rezko, el promotor inmobiliario que le ayudó a comprar su mansión en 2005 y que ha sido recientemente acusado de corrupción; y, más recientemente, el antiguo militante extremista Bill Ayers, su vecino y distante conocido que los republicanos pintaron como un peligroso terrorista.

En una reciente entrevista a Katie Couric, la presentadora estrella de la cadena CBS, Obama habló del peso de la fama y de su lucha por mantener una cierta coherencia personal y pública, por conservar su integridad. "Cuanto más tiempo paso bajo la mirada del público, más intento asegurarme de que no hay diferencia entre quién soy de verdad y la imagen que doy al mundo. Quieres que la gente sepa que lo que dices corresponde con lo que quieres decir y con quién eres". Tendrá cuatro años para demostrarlo.

Noticias Relacionadas

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Publicidad