Martes, 4 de Noviembre de 2008

La recesión cae sobre nuestras cabezas

FERNANDO SAIZ ·04/11/2008 - 22:52h

Decía Abraracúrcix, el jefe de la aldea de Astérix, que lo único que temía era “que el cielo caiga sobre mi cabeza”. Algo así pasó ayer con los datos del paro de octubre: la recesión se precipitó sobre nuestras cabezas con una violencia tal que ni el más irreductible de los galos hubiera sido capaz de mantenerse en pie. Casi doscientas mil personas engrosaron la cola del Inem, en lo que ya es, con gran diferencia, el peor mes de la historia de la estadística del desempleo.

El perturbador dato explica la intervención de emergencia del lunes del presidente Zapatero, que quiso poner la venda antes de la herida y anunció medidas de alivio para los parados veinticuatro horas antes de que todos los agentes sociales y políticos se apresuraran a pedirlas. El instinto político de Zapatero es admirable, pero más allá de la estrategia de la anticipación cabe plantear una interrogante clave: después de mejorar la protección para los desempleados, ¿qué hacemos ahora para que dejen de estar en paro? El plan de Zapatero da respuesta parcial a esa pregunta, pero no parece que con 170 millones, que es lo que costarán los incentivos al empleo, salgamos de esta. Haría falta una buena inyección de dinero en obra pública para devolverle el riego sanguíneo al mercado laboral. El problema es que Solbes no quiere. Pero yo creo que es cuestión de tiempo: otro susto del desempleo en noviembre y el dinero se pondrá encima de la mesa.

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