Miércoles, 5 de Noviembre de 2008

FAES desautoriza la estrategia de oposición del equipo de Rajoy

Un artículo en la revista de la fundación critica el "estado de confusión" del PP

PÚBLICO ·05/11/2008 - 07:30h

EFE - José María Aznar, el pasado jueves 30 de octubre, en la presentación del libro 'Libertad de elegir', de Milton y Rose Friedman, reeditado por FAES.

Por si no quedó claro en el XVI Congreso del PP, con aquellos ostensibles feos que le dedicó José María Aznar a Mariano Rajoy, mejor remacharlo. En la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES), el tanque ideológico de la derecha presidido por Aznar, la oposición de Rajoy no gusta por su exceso de moderación. Ésa es la principal conclusión de un artículo firmado por Miguel Ángel Quintanilla, profesor de Ciencia Política de la Universidad de Murcia, incluido en el número 20 de Cuadernos de pensamiento político, publicación editada por FAES.

El escrito, titulado expresivamente Tras el 9-M: perder y perderse, no deja asomo de dudas. “Desde las elecciones de marzo, el PP se halla inmerso en un estado de confusión”. La razón nuclear, aduce, es la “crisis ideológica”. “No es gratuito pensar que la actual dirección del partido considera necesario modificar algunas de las principales ideas que han caracterizado al PP durante los últimos años”. Y se equivoca, ya que el “mantenimiento de los fundamentos” de los conservadores basta para “alcanzar la mayoría electoral”.

El autor defiende que el PP no puede revisar su relación con un nacionalismo que es «más intratable que nunca» 

Quintanilla rechaza de plano la primera táctica de Rajoy, “revisar su relación con los partidos nacionalistas”. Un cambio tan abrupto que, “para muchos, se trata de un PP desconocido”. Giro, sigue, al que no se ha atrevido el PSOE, que en su congreso de julio diseñó “propuestas muy radicales para quebrar a un PP desconcertado”. El autor desmonta la tesis de que a Aznar le resultó más provechosa su postura flexible con CiU y PNV en 1996: en 2000, con la mayoría absoluta se vio el “premio a su constante resistencia razonada al nacionalismo”. Y hoy, en cambio, vive un “nacionalismo más intratable que nunca”.

Guardianes de esencias

Quintanilla explica que el electorado aprecia la “claridad de ideas y la coherencia de mensajes”, no que se actúe como el que “purga alguna culpa”. En suma, “se puede ganar lejos del centro teórico, pero no se puede ganar sin dejar claro lo que se es”. Es preciso llamar a la crispación, ya que los españoles “agradecen” la pelea “intensa” de los dos partidos.

La pugna del PP, añade el profesor, está en sus valores: “Política territorial, oposición al nacionalismo y defensa de la igualdad real de los españoles ante la ley”.

 

OPOSICIÓN INTERNA
Malos gestos desde el búnker 'aznarista'

Antológica fue la segunda sesión del XVI Congreso del PP en Valencia. Intervino José María Aznar. Y no se mordió la lengua. Defendió el capital dejado por Ángel Acebes y María San Gil. Insistió en que el partido no debía viajar al centro, porque ya estaba en él “desde 1989”, cuando ascendió a la jefatura del PP. Recalcó que los conservadores primero ganaron las elecciones de 1996 y después pactaron con PNV y CiU, “por ese orden”. El PP, pues, no puede ser el partido “que gustaría a sus adversarios”, al PSOE.

Tras el cónclave, Aznar quiso callar. “Estoy ya mudo”, proclamó. Desde entonces ha cerrado la boca, pero su distanciamiento con Mariano Rajoy es visible.

Esperanza Aguirre tampoco ha ocultado sus diferencias. En una entrevista con La Razón el pasado mes de septiembre, rechazó que temas como la memoria histórica o el aborto sean “cortinas de humo”. El PP debía entrar a debatir con el PSOE, no abstenerse.