Martes, 4 de Noviembre de 2008

FAES desautoriza la estrategia de oposición del equipo de Rajoy

Sostiene que el PP está "desconcertado" e "inmerso en un estado de confusión"

PÚBLICO ·04/11/2008 - 19:15h

Por si no quedó claro en el XVI Congreso del PP, con aquellos ostensibles feos que le dedicó José María Aznar a Mariano Rajoy, mejor remacharlo hasta el hartazgo. Al ex presidente del Gobierno no le gusta la oposición de su sucesor por blanda, por floja. Por moderada, en fin.

Lo dice de soslayo, a través de un artículo firmado por Miguel Ángel Quintanilla, profesor de Ciencia Política de la Universidad de Murcia, e incluido en el número 20 de Cuadernos de pensamiento político, publicación editada por la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES), el tanque ideológico del PP presidido por Aznar.

El escrito, titulado expresivamente Tras el 9-M: perder y perderse no deja asomo de dudas. “Desde las elecciones, el PP se halla inmerso en un estado de confusión”. La razón nuclear, aduce, es la “crisis ideológica”, “negada” por el equipo de Rajoy. “No es gratuito pensar que la actual dirección del partido considera necesario modificar algunas de las principales ideas que han caracterizado al PP durante los últimos años”. Y se equivoca, ya que el “mantenimiento de los fundamentos” de los conservadores basta para “alcanzar la mayoría electoral”.

Quintanilla rechaza de plano la primera táctica de Rajoy, “revisar su relación con los partidos nacionalistas”. Un cambio tan abrupto que “para muchos, se trata de un PP desconocido”. Giro, sigue, al que no se ha atrevido el PSOE, que en su congreso de julio diseñó “propuestas muy radicales para quebrar a un PP desconcertado”. El autor desmonta la tesis de que a Aznar le resultó más provechosa su postura flexible con CiU y PNV en 1996 poniendo por delante los resultados de 2000, los de la mayoría absoluta, los del “premio a su constante resistencia razonada al nacionalismo”.

Guardianes de esencias

Quintanilla explica que el electorado aprecia la “claridad de ideas y la coherencia de mensajes”, no que se actúe como el que “purga alguna culpa”. En suma, “se puede ganar lejos del centro teórico, pero no se puede ganar sin dejar claro lo que se es”. Es preciso llamar a la crispación, ya que los españoles “agradecen” la pelea “intensa” de los dos partidos. La pugna del PP está en sus valores: “política territorial, oposición al nacionalismo y defensa de la igualdad real de los españoles”.