Lunes, 3 de Noviembre de 2008

Barroso, "muy confiado" en que España irá a Washington

Zapatero: "No me cabe en la cabeza estar de pie, en alguna silla hay que estar"

ALICIA GUTIÉRREZ ·03/11/2008 - 22:28h

El presidente de la Comisión Europea, el portugués José Manuel Durao Barroso, se declaró ayer "muy confiado" en que, al final, "se encontrará una solución" que permita a España participar en la cumbre del G-20 fijada para el día 15 en Washington. Barroso lo dijo en una comparecencia conjunta en Madrid con el presidente del Gobierno y en la que, tras diagnosticar que Europa y la comunidad internacional necesitan el "liderazgo" español, concluyó que "por razones evidentes", España debe asistir a la cita, donde se iniciará el camino para la reforma del sistema financiero.


¿Significan sus palabras que Durao Barroso ha querido romper otra lanza en favor de España, siguiendo la estela de Sarkozy y Brown, o que, en efecto, el problema ha entrado en vías de solución? La respuesta sigue siendo una incógnita: si tiene ya datos indicativos de que el anfitrión, EEUU, ha decidido abrir hueco a España en el rígido formato del G-20 o sabe cuál será la fórmula, se los reservó. "España debe estar, trabajo para ello", fue lo más que desveló.


En todo caso -y así lo remarcó-, su apoyo no es personal sino "institucional". Y se sustenta no en razones altruistas o de "sintonía ibérica" -expresión usada al alimón con Zapatero- sino interesadas: porque sería "muy útil" que acuda a esta cumbre un país como España, cuya experiencia en regulación y supervisión del mercado financiero -no hay un modelo único en la UE- le permite hacer una "gran contribución". Debe acudir a esta reunión y "a las próximas", precisó antes de contar que Madrid ha enviado un documento sobre sistema financiero a Bruselas, que el día 7 albergará la cumbre europea preparatoria de la del G-20.


Al igual que Barroso, Zapatero hizo reserva de decisión cuando fue inquirido sobre si, en última instancia, aceptará la oferta francesa de ceder a España uno de sus dos puestos en la cumbre, el que le corresponde como uno de los siete países desarrollados del G-20 y el que ocupará Sarkozy como presidente de turno de la UE: "Lo que no me cabe en la cabeza es estar de pie, en alguna silla hay que estar, obviamente".


Zapatero lo dijo en tono joccoso. Y en Moncloa aseguran que la frase no representa ningún cambio en la posición del Gobierno, que da por segura su asistencia a la cumbre al tiempo que se resiste a sentarse en la mesa si no es en silla propia. El presidente subrayó que la "prudencia" impregnará sus pasos. ¿Para qué? "Para que los acontecimientos se desarrollen de manera natural", respondió con fidelidad espartana a su estilo.

El jefe del Ejecutivo descartó que la eventual victoria de Obama en las elecciones de hoy mueva a George W. Bush, anfitrión de la cumbre, a invitar a España: el nuevo presidente no tendrá competencias hasta enero, argumentó subrayando lo evidente. Pero no se trata, dijo, de que "alguien quiera decir no a la presencia de España". "Los anfitriones no tienen una posición antiespañola", apostilló Barroso, quien, tras su reunión con Zapatero se entrevistó con Mariano Rajoy. El líder del PP pidió al presidente de la CE que las medidas que adopten los Veintisiete para afrontar la crisis "no distorsionen" la libre competencia de mercado.


"O nadamos juntos o nos ahogamos juntos"
Barroso trazó ayer una encendida alabanza de la coordinación entre países europeos para afrontar no sólo la reforma del sistema financiero sino para abordar la crisis económica. Para ilustrar esa posición, largamente defendida por Zapatero, el presidente de la Comisión acudió a un símil dramático: "O nadamos juntos o nos ahogamos juntos".


Europa, razonó también Zapatero, debe jugar un papel clave en la reforma del sistema financiero. En resumen: l futuro sistema ha de tener "impronta europea".


Resulta imprescindible, enfatizó el presidente, que la UE "defina una posición común" que aporte "tranquilidad".


La crisis, recalcó Barroso, no es meramente financiera. Porque el sistema financiero es el "arranque", pero "a la Comisión Europea le preocupa también el motor -las empresas- y los pasajeros, los hogares". "El foco de esperanza -abrochó Zapatero- se llama Unión Europea".