Lunes, 3 de Noviembre de 2008

Los tabús del sida golpean China

Las organizaciones intentan que disminuya el VIH entre inmigrantes y homosexuales

ANDREA RODÉS ·03/11/2008 - 19:40h

AFP - Un médico entrega información sobre el VIH/sida a un ciclista en Pekín.

Cada tarde que tienen libre, Liu Bin y Zheng Yirong se van al parque de Dongdan a repartir preservativos. Estos dos homosexuales pekineses, de 29 y 51 años, son voluntarios de Aizhixing, una de las ONG para la lucha contra el sida más activas de China. Y los habituales de este parque del centro de Pekín, lugar de encuentro histórico de homosexuales, les conocen bien.

"A veces, alguno nos confiesa que tiene el sida, pero nos piden que guardemos el secreto", dice Zheng, abriendo una caja llena de preservativos que se dispone a repartir por Dongdan. En China hay 700.000 afectados con el virus del sida, según cifras del Gobierno, y los homosexuales se han convertido en uno de los mayores grupos de riesgo. Según el programa para el sida de Naciones Unidas, ONUSIDA, cerca del 7% de las infecciones del virus en China en 2007 fueron por relaciones sexuales sin protección entre varones y el número va en aumento.

 "El Gobierno no hace lo suficiente para prevenir el sida"

Los tabús que rodean el sida y la homosexualidad en el gigante asiático, donde la mayoría de gays vive reprimida, han hecho subestimar la rápida expansión del virus VIH entre homosexuales. "Estos y las minorías étnicas son los grupos con más riesgo de contagio", dice Wan Yanhai, director y fundador de Aizhixing. Wan es un conocido activista en la lucha contra el sida y ha sido arrestado en diversas ocasiones por denunciar transfusiones de sangre contaminada en las zonas rurales o la venta de fármacos falsos.

"La Policía viene a veces a controlar lo que hacemos o a pedir la documentación", explica Liu, mientras reparte condones por el parque. Para este voluntario, las redadas no tienen que ver con su trabajo, sino con el estigma social que rodea a los homosexuales.

Al atardecer, explica Liu, muchos hombres se esconden entre las rocas del parque o en los baños públicos para tener sexo. Los voluntarios animan a los hombres a acercarse a un hospital público para realizarse el test del VIH, un servicio gratuito puesto en marcha por el Gobierno que muchos desconocen.

Los inmigrantes o los que ejercen la prostitución no suelen ir a los hospitales públicos porque no tienen el permiso de residencia, requisito para ser atendidos, o porque temen ser detenidos y devueltos a sus pueblos. Para promover el sexo seguro entre homosexuales urbanos, Aizhixing también organiza fiestas nocturnas, donde se habla de sida, se reparten panfletos de educación sexual y, de paso, se liga. El póster de Super Queer, el nombre de la última fiesta, decora la sala de juntas de Aizhixing, donde trabaja Izzet. Esta joven voluntaria de 23 años es la coordinadora del proyecto especial dedicado a la comunidad uigur en Pekín.

Minorías étnicas

Los uigur, una minoría étnica de origen turco que habita en la provincia de Xinjiang, son el segundo grupo con más riesgo de contagio, según el director de Aizhixing. A partir de noviembre, Izzet y otra voluntaria visitaran los barrios de inmigrantes uigur de Pekín para enseñar a limpiar jeringuillas usadas y repartir material en uigur, un dialecto del turco.
En verano, Izzet estuvo trabajando en un proyecto para heroinómanos en Kunming, capital de Yunnan, una de las provincias más afectadas por el sida. "El Gobierno no hace lo suficiente para prevenir el sida", se lamenta Wan."Y no es por falta de presupuesto, sino por falta de apertura de mente", añade.

Según Wan, los tabús sobre la educación sexual y el sida frenan las campañas preventivas en escuelas y medios de comunicación, la base para frenar la epidemia en el futuro. Sobre el despacho de Wan hay un tríptico escrito en tibetano, donde se lee: "Sexo Seguro". El proyecto ha sido financiado por una ONG australiana dedicada a ayudar a Tíbet. Todos los fondos de Aizhixing vienen de instituciones extranjeras. A Wan no le cabe duda de que esta es la mejor manera de luchar contra el sida en China. "Las organizaciones internacionales que trabajan aquí no son efectivas", dice. "No dominan el idioma, no entienden la mentalidad de nuestra gente y están demasiado pendientes de cumplir con una agenda marcada desde fuera".

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