Lunes, 3 de Noviembre de 2008

Cambios en el fondo del pozo

La actitud del Ejecutivo de Zapatero frente a la crisis, más activa, frena el deterioro de su imagen y castiga al PP

JOSÉ LUIS DE ZÁRRAGA ·03/11/2008 - 08:00h

JOSÉ LUIS DE ZÁRRAGA -

Los líderes y la sensación de liderazgo que transmiten a la gente vuelven a ser decisivos en las fluctuaciones de las tendencias de voto. Hace un mes, el Publiscopio constataba la caída del PSOE, que colocaba al Partido Popular por encima por primera vez desde que iniciamos esta serie de encuestas, y todos los demás datos apuntaban a la imagen de José Luis Rodríguez Zapatero a lo que parecía verse como un déficit de liderazgo en una coyuntura dramática como motivo de esta caída. Mariano Rajoy tras las vicisitudes de la consolidación de su liderazgo en el partido se mantenía, en cambio, y eso hacía que el PP superase al PSOE en las tendencias de voto.

Ahora, tras el modo como Zapatero y Rajoy han hecho frente a la crisis financiera internacional y su duro impacto en la economía española, se repiten los efectos de liderazgo en las tendencias de voto... pero en sentido inverso. Las actuaciones del presidente han detenido el deterioro de su imagen aunque siga en una posición bastante debilitada, mientras la actuación de Rajoy hace caer su imagen en todos los indicadores.

El Partido Popular pierde un 3,5% de adhesiones, más que ninguna otra formación

El efecto en las actitudes de los electores es el inverso que en el mes anterior: el PSOE sube algo sus tendencias de voto aunque siga situado en niveles muy pobres, mientras el PP se queda estancado. El resultado en la estimación es que los dos partidos empatan, y siguen estando ambos por debajo de los resultados que obtuvieron en las elecciones generales de hace seis meses.

IU baja, UPyD se consolida

Ya las intenciones de voto hablan por sí solas, tanto de la debilidad de la posición de la mayoría de los partidos, que pierden adhesiones, como de la caída del PP más que de cualquier otro. El PSOE pierde punto y medio en las intenciones de voto declaradas; pero el PP, pierde tres y medio. Crecen el número de indecisos y el de quienes ocultan su voto.

Un 45% aprueba la gestión de Zapatero, cinco puntos más que en el mes anterior

Lo mismo pasa con las simpatías declaradas un dato que no se publica todos los meses, pero que se usa en las estimaciones de las tendencias de voto. Entre septiembre y octubre ha bajado en cuatro puntos el porcentaje de personas que se identifican con el PP y baja también en dos puntos el porcentaje de simpatizantes socialistas. En conjunto, la proporción de electores que no declaran simpatías por ningún partido llega en octubre al 38%, seis puntos más que en el mes anterior y entre diez y doce puntos por encima de lo que se obtenía en las encuestas preelectorales.

En los otros dos partidos de ámbito estatal con representación parlamentaria, IU y UPyD, también se producen cambios importantes. En términos relativos, la caída más fuerte en las intenciones de voto, de septiembre a octubre, es la que sufre Izquierda Unida. En este mes de crisis, en el que se ha oficializado la dimisión de Llamazares, IU ha perdido el 40% de las intenciones de voto declaradas a su favor. Normalmente, entre los electores que se declaran "de izquierdas", IU tiene una cuota de intenciones de voto que oscila entre el 8 y el 12%; en septiembre tenía un 8,5% y en octubre ha caído a sólo un 5% del voto de este sector del electorado donde está casi toda su clientela. Lo que queda del PCE está logrando llevar a la clandestinidad extraparlamentaria a esta formación política.

En sentido contrario, UPyD continúa consolidándose. Gana intenciones de voto y simpatías, hasta el punto de que en ambos indicadores supera a Izquierda Unida. Y en la estimación de la tendencia de voto, la formación que lidera Rosa Díez multiplica por 3,5 su resultado electoral de hace seis meses (lo que en cifras absolutas equivale a un millón de votos).

En las situaciones de crisis, es fundamental mostrar liderazgo y llevar la iniciativa

Zapatero ha logrado frenar la pérdida de confianza de los electores, que había caído mucho en el mes anterior. No recupera confianza, pero evita que la caída continúe. También sube ligeramente su valoración media. Y consigue que un 45% apruebe su gestión, cinco puntos más que en el mes anterior. En septiembre las desaprobaciones eran mayoritarias y ahora ya son más las aprobaciones. En conjunto, todos esos datos indican una cierta recuperación de imagen, después del fuerte retroceso de septiembre.

Mes negro para Rajoy

Para Rajoy, por el contrario, el mes negro ha sido octubre. Después de haberse mantenido en septiembre, mientras se deterioraba la imagen del presidente, el líder del PP cae ahora en todos los indicadores. Rajoy pierde cuatro décimas en su valoración media y vuelve a encontrarse distanciado de Zapatero. Baja seis puntos en la confianza de los electores y aumentan en esa misma proporción los que desconfían: son ya un 78% los que confían poco o nada en él. Y lo que es peor, entre sus propios votantes casi la mitad desconfía de él. Cae también la aprobación de su gestión, a un nivel muy bajo, de sólo el 25% de los electores (y sólo un 56% de sus votantes, con un 27% que la desaprueba).

La situación actual es muy fluida. La mayoría de los cambios de tendencia que hemos comentado se han producido sobre todo en las últimas dos semanas. Y hay que subrayar que de momento, en las encuestas, sólo se están repartiendo los papeles del ciego y el tuerto. Los indicadores de imagen de los dos líderes políticos principales siguen estando en niveles muy bajos, y su futuro inmediato, con las incertidumbres de la coyuntura, es de pronóstico reservado.

El actual equilibrio en las tendencias de voto es inestable, resultado de fluctuaciones que cambian de sentido con facilidad. Pero este tipo de fluctuaciones de brújula loca son propias de las coyunturas de crisis y ése es un tipo de situación que no se mantiene mucho tiempo.

En las próximas semanas pueden cambiar mucho las cosas, pero lo más probable es que los cambios desemboquen en una situación más estable de las tendencias de voto y que se consolide una correlación de fuerzas más clara. Su sentido dependerá de los aciertos de cada uno, pero sobre todo de quién lleve la iniciativa. Al final, en las coyunturas de crisis, todo es cuestión de liderazgo.