Domingo, 2 de Noviembre de 2008

Puigcercós presiona a Carod para que no sea candidato

El dos del Govern podría aceptar una «salida airosa» dada la correlación en ERC

FERRAN CASAS ·02/11/2008 - 20:31h

EFE - Joan Puigcercós saluda a Josep-Lluís Carod-Rovira.

Resolver quien será candidato de Esquerra en las próximas catalanas sigue siendo un tema embarazoso cuando han pasado cuatro meses del proceso congresual en que Josep-Lluís Carod-Rovira se vio forzado a dejar la presidencia del partido en manos de Joan Puigcercós.

Pero después de los cónclaves territoriales de otoño, que han reforzado el liderazgo del presidente de ERC y postergado a los afines al vicepresidente del Govern en el plano orgánico, el camino parece algo más llano para Puigcercós. Por eso el aparato del partido ejerce una discreta pero persistente presión a Carod y su entorno para que tire la toalla y renuncie a disputar la condición de cabeza de cartel.

El choque —en forma de primarias con derecho a voto para los 10.000 militantes independentistas— parecía inevitable hace unas semanas, pero según fuentes de los dos sectores consultadas por Público las cosas “se han movido”.

Los contactos con mesa y mantel de por medio entre Carod y Puigcercós para mejorar la coordinación entre partido y Govern han mejorado las cosas a nivel personal. Y que las expectativas electorales de Esquerra no sean, por ahora, halagüeñas les ha llevado a “extremar la responsabilidad”.

Contexto inestable

La legislatura catalana cruzará en unos días su ecuador pero las dos principales incógnitas (la negociación de la financiación y la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatut) siguen en el alero. Su desenlace puede provocar vuelcos inesperados e incluso un adelanto electoral.

Unos y otros admiten que difícilmente Esquerra revertirá la situación (algunas encuestas vaticinan la pérdida de 4 ó 5 de sus 21 escaños en el Parlament) si va a las urnas después de otro enfrentamiento fratricida. Ser candidato y sacar buen resultado sería, por tanto, un imposible capaz de arruinar la carrera al más pintado pese a que ERC recupere la equidistancia entre PSC y CiU. Eso es lo que pretende Puigcercós cuando flirtea con Artur Mas o dicta un discurso lejano al dogma izquierdista.

Carod tiene en su haber los mejores resultados del partido desde la República y aún aparece como el referente para parte de la militancia. Por eso, y pese a que ahora él y sobre todo sus dirigentes más afines estarían dispuestos a estudiar una “salida airosa”, el vicepresidente venderá cara su piel en ERC.  Se ha especulado con que presida el Parlament, pero en este papel se encuentra a gusto Ernest Benach, principal apoyo de Carod. Algunos dirigentes opinan que una solución “de tipo más cultural” podría atraerle en un futuro.

Las ansias del entorno

Puigcercós anunció antes de lanzarse en primavera a por el liderazgo de ERC que estaba dispuesto a ser candidato a la Generalitat pero no lo ha formalizado y no acelera el proceso de primarias. Todo pese a que los suyos no contemplan otra cosa y a que algunos le han pedido que dé el paso ya, como el conseller Jordi Ausàs.

El presidente de Esquerra, que lo tendrá difícil para desactivar al sector crítico pese a que este ha perdido fuelle por su fiasco en los congresos territoriales, está decidido a asumir el reto “en las condiciones que sea”. Pero antes quiere dar más tiempo a Carod.

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