Sábado, 1 de Noviembre de 2008

"El médico debe ser un detective y un humanista"

El experto defiende educar a la infancia sobre la importancia de los hábitos saludables para evitar la enfermedad cardiovascular

ANTONIO GONZÁLEZ ·01/11/2008 - 18:28h

A.G. - Valentín Fuster, fotografiado en Madrid la semana pasada

El cardiólogo Valentín Fuster (Barcelona, 1943) es uno de los médicos españoles más reconocidos, dentro y fuera de España. Desde su puesto como director del Instituto Cardiovascular del prestigioso hospital Monte Sinaí de Nueva York, y como presidente científico del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC), Fuster es un abanderado de la prevención, el aspecto más descuidado –y el más fácil de poner en práctica– para evitar las dolencias cardiovasculares, que constituyen la primera causa de muerte en España. Fuster, que presentó la semana pasada en Madrid su libro Corazón y Mente (Planeta y Espasa), escrito junto con el psiquiatra Luis Rojas Marcos, lamenta que los médicos estén perdiendo la visión integral del paciente y aboga por la humanización de la medicina frente al riesgo de tecnificación de la práctica clínica.

En la medicina actual parece que se está perdiendo la visión integral del enfermo, debido en parte a la cada vez mayor tecnificación de los procedimientos clínicos. ¿Qué se puede hacer para solucionar este problema?

Lo que ocurre es que hay más enfermos hoy que antes, porque se vive una vida mucho más larga, y por lo tanto, relativamente hablando, hay menos médicos. Por otro lado está la tecnología, que se ha ganado una posición muy importante, pero que a mi juicio no puede ser sustitutiva de la relación médico-paciente. Al final creo que los dos factores son importantes.

Acaba de presentar un libro donde, entre otras cosas, aborda la importancia de la concepción integral del paciente y de la sintonía entre cuerpo y mente para mantener un buen estado de salud. ¿Cree que los futuros médicos deben formarse también en este sentido?

No hay duda, lo primero es la educación. Hay que explicar a los estudiantes de Medicina la importancia que tiene la interacción entre la mente y el cuerpo, que resulta fundamental para el diagnóstico y el tratamiento de las enfermedades. Hasta este momento se ha hecho poco énfasis en esta integración, pero ahora que conocemos mejor las repercusiones de las emociones en el cuerpo, así como lo contrario, será más fácil desarrollar currículos educativos para los estudiantes poniendo el acento mucho más en la relación médico-paciente, un tema que fue el primordial no hace muchos años.

"Ni el corazón artificial ni las píldoras repararán los problemas dela sociedad moderna"

¿No cree que la actual práctica clínica conlleva, a veces, una excesiva medicalización del paciente?

 Sí. En mi especialidad, por ejemplo, se utilizan muchas veces fármacos que tal vez no sean necesarios en la mayoría de los casos, aunque éste es un tema donde no hay que generalizar, porque se podría provocar que los enfermos empezaran a dejar los fármacos al creer que no los necesitan, cuando no es así. Pero lo que sí creo es que a veces se pueden estar utilizando fármacos antes de que se conozca el diagnóstico exacto de lo que tiene el paciente. En este sentido, considero que la labor detectivesca del médico con el paciente puede ser tan eficaz como una mayor aproximación tecnológica.

Entonces, ¿considera que el médico ser una especie de detective para ver qué le ocurre a su paciente?

El médico debe ser un detective, sí, pero también un humanista y un apasionado de su profesión.

¿Es cierto que la enfermedad cardiaca empieza de forma mucho más prematura de lo que mucha gente cree?

La enfermedad cardiovascular, sobre todo la que afecta a las arterias coronarias, empieza cuando uno es joven, pero es una enfermedad silenciosa, una enfermedad del mundo consumista que viene de la mano del tabaquismo, la hipercolesterolemia, la obesidad y la falta de ejercicio. Cuando todos estos factores de riesgo empiezan a darse a partir de los 10 o 15 años de edad, la enfermedad comienza a desarrollarse, pero desgraciadamente no se manifiesta. Uno no tiene claves de lo que está pasando hasta que ocurre el primer infarto, años después.

¿Cómo se puede desbaratar el círculo vicioso formado por la falta de ejercicio, la obesidad, el estrés, la alimentación poco saludable y el tabaquismo?

Creo que éste es un problema de decisión personal. Además, hay que inculcar a los niños que la salud es una prioridad, y esperar que esto pueda traducirse después en una conducta más saludable.

Pero, ¿se puede hacer algo cuando, a los 30 años, ya está uno metido en esa dinámica?

Entonces ya es tarde; debería ser antes. Sin embargo, es posible, y esta es una hipótesis, que el poder inculcar esta prioridad por la salud en niños de 3 a 8 años tenga beneficios para el futuro.

¿Cuándo se generalizará el tratamiento de dolencias cardiacas con células madre?

Hay que tener en cuenta que la terapia celular, por sí sola, no va a ser suficiente. La terapia del futuro tendrá que combinar la genética con las células porque, en el caso de las músculo cardiaco, las células que se inyectan desaparecen pronto; se ha de dar una fuerza genética. En consecuencia, si tiene que haber una tecnología será celular-genética.

"Hay que inculcar a los niños que la salud es una prioridad; a los 30 ya es demasiado tarde"  

¿En todos los casos?

Hay dos tipos de células de reparación, unas que entran en el músculo cardiaco, a las que me refería antes, y también otras que son mucho más duraderas y acuden allí donde las arterias se dañan por la influencia de los factores de riesgo, sustituyendo esta capa de la arteria que ha sufrido daños. En este caso sí puede ser cierto que sea por sí sola una terapia muy ventajosa, pero no tanto a través de la introducción de las células como mediante el estímulo de determinadas partes del organismo, como la médula ósea, para hacer posible que esta capa de la arteria que se está dañando sea sustituida por las células sanas.

¿Y por qué no se puede aplicar lo mismo al músculo cardiaco?

En el caso del músculo cardiaco, las células tienen normalmente una menor predisposición de dirigirse allí, y si se inyectan tienen una tendencia a desaparecer pronto. Sin embargo, es posible que con terapia genética se puedan estimular estas células, o incluso conseguir células muy embriogénicas transformando las células de la piel.

¿No cree que todos estos avances podrían equilibrar en el futuro la balanza y contrarrestar los efectos de la epidemia de obesidad y otros factores de riesgo, como el tabaquismo?

No, no creo que haya ninguna medicación, ningún corazón artificial, ninguna polipíldora, nada, que vaya a ser capaz de equilibrar el problema de la sociedad moderna, de la obesidad y el resto de los factores de riesgo. Sería un error pensarlo.