Sábado, 1 de Noviembre de 2008

Los cementerios se llenan de colorido y de gente

Abandonan su habitual aspecto lúgubre y gris para convertirse en un recinto muy movido 

EFE ·01/11/2008 - 15:38h

EFE - Cementerio de San Lázaro de Las Palmas de Gran Canaria.

El Día de Todos los Santos el cementerio madrileño de la Sacramental de San Isidro, San Pedro y San Andrés, como la mayoría de camposantos de España, se llena de vida y abandona su habitual aspecto lúgubre y gris para convertirse en un recinto plagado de gente y de colorido.

Pegado a la ermita de San Isidro, este cementerio, uno de los más antiguos de la capital y, según los 'blogueros' amantes de este tipo de recinto también uno de los más bonitos, podría ser, en cualquier otro momento, el escenario perfecto para una película de miedo: lo habitan lápidas rotas, estatuas de ángeles sin cabeza, cipreses vetustos y flores marchitas.

Sin embargo, hoy los chillones colores de las flores contrastan con el sempiterno gris, las familias charlan alrededor de las tumbas y los niños corretean ajenos al significado inicial de una fiesta tradicional que surgió, según el Papa Urbano IV, para compensar las faltas de las fiestas de otros santos durante al año, y que en España se celebra con una visita al lugar donde yacen los seres queridos.

Después de Halloween 

Para los más pequeños, el 1 de noviembre es el día después de Halloween, una noche en la que el mundo de las tinieblas entra en contacto con el de los vivos y perfecta para disfrazarse de monstruos o vampiros y recoger caramelos por las casas, emulando lo que han visto en películas estadounidenses.

Julia ha acudido con su sobrina, como cada año, a poner flores frescas

En el camposanto madrileño un matrimonio de ancianos se esmera en cortar y colocar los claveles rojos y blancos para que queden perfectamente distribuidos sobre una lápida en la que casi no puede leerse el nombre, y muchos otros utilizan los antiguos pozos para sacar agua y limpiar de ramas y tierra los mármoles y granitos.

Julia ha acudido con su sobrina, como cada año, a poner flores frescas para honrar la memoria de su madre y de su abuela, y comenta que prefiere que la niña vea la muerte "como lo que es, algo natura".

Mientras retira del suelo junto a la lápida una maceta seca, explica que, como la gran mayoría, sólo acude al camposanto el 1 de noviembre, "por costumbre" y porque le parece "bonito" que su sobrina "sepa dónde descansa su abuela".

Laberíntico recinto 

Dos hombres buscan entre este laberíntico recinto, situado sobre el llamado Cerro de las Ánimas, el lugar exacto donde descansan para siempre algunos miembros de su familia y es que, a pesar de no ser muy grande, su estructura en forma de semicírculo y su división en varios patios complica el orientarse correctamente.

Junto a algunas tumbas crecen los rosales aunque las flores más abundantes son las margaritas, los claveles y las de plástico.

A la puerta de San Isidro una vendedora de flores ocasional, que sólo trabaja como florista el Día de Todos los Santos, se queja de que la renombrada crisis también se deja notar hoy.

"La gente viene igual pero o no compran o se traen macetas y flores de plástico de casa", se lamenta.

Un ramo de margaritas cuesta ocho euros, uno variado sube hasta los diez y por cada rosa piden cuatro euros, más del doble que un día normal.

Doblando la esquina, contrasta la modernidad del nuevo tanatorio Parque San Isidro que parece más bien un salón de congresos con numerosos sofás y zonas de espera, donde el ambiente es mucho más silencioso y triste.

Posiblemente, dentro de un año, las personas que hoy lloran aquí la muerte de un ser querido puedan llevarle flores el próximo año, con su recuerdo vivo pero mucho menos dolor en el corazón.