Domingo, 31 de Agosto de 2008

Nada cambia en Riazor

El Real Madrid vuelve a salir derrotado de A Coruña, donde no gana desde hace 17 años. El equipo de Schuster repite los errores de la campaña anterior en las jugadas a balón parado

LADISLAO JAVIER MOÑINO ·31/08/2008 - 23:11h

Ha empezado otro campeonato, pero parece que para el Madrid todo sigue igual. Salió con la cabeza baja de Riazor otra temporada más. Ya van 18 visitas sin ganar allí. También volvió a encajar goles a balón parado, uno de sus males la campaña anterior. Y el perfil de la propuesta de juego es similar. Si el Madrid no ataca en velocidad, no gana, o le cuesta horrores. El mismo axioma que hace un año.

Con prácticamente el mismo equipo. Con sólo un jugador para romper a la carrera y desequilibrar por desborde. Donde antes había Robinho dependencia para acelerar el juego, ahora hay Robben dependencia. Por la derecha o por la izquierda. Schuster alinea al holandés primero en un costado y según vaya el asunto, lo cambia. A la diestra, Robben busca el recorte hacia adentro y el disparo. Es decir, es un jugador más en busca del gol, para lo que se supone que están Van Nistelrooy y Raúl. Con este último si que se aprecia un cambio sintomático en este inicio de campaña. No aparece por ningún lado y eso siempre es una mala noticia para el Madrid.

Raúl no está

En la medida que Raúl es protagonista, el club gana títulos. No se le vio en la remontada de la Supercopa ante el Valencia y fue extraño porque suele ser el instigador de esas revueltas heroicas. Menos se le vio este domingo. Se perdió en movimientos de distracción que le alejan demasiado del área. Schuster le sustituyó, que tampoco es normal. Tampoco Guti, que acabó sentado junto a Raúl, descubrió ningún pase de los suyos, por lo que el siete blanco y Van Nistelrooy se desactivaron. Ni les alimentaron por el centro ni por los costados. Una que le cayó a Van Nistelrooy le sirvió al Madrid para empatar. Un rechace blando, un balón a ninguna parte. Pero cae en el área. Y esa es la casa de Van Nistelrooy, que se conoce todos sus recovecos. Por allí podría caminar con los ojos cerrados o sin luces, que siempre encuentra la puerta para salir; el gol.

A otro nivel, sucede con Mista, que es de los goleadores que necesita confianza extrema. Eso no lo encontró ni en el Madrid, ni en el Atlético, pero sí en el Valencia, donde tenía menos gente por delante y menos presión. Puede que en el Depor también se haya reencontrado con su lugar en el mundo.

El infierno

Al Madrid no le dio tiempo a darle un vuelco completo al partido tras el empate porque al poco volvió a descuidarse en una jugada de estrategia. Riazor volvió a encenderse como es costumbre cada vez que ve al Madrid derrotado allí. Es el partido del año para jugadores y afición. La historia viene de aquella eliminatoria de Copa en el año 89 con el Valladolid, en la que Hierro dio estopa hasta no parar. También el crecimiento competitivo del Deportivo desterraron las simpatías que allí tenía el madridismo. Así que ese estadio es un infierno para los blancos, que no se sienten cómodos.

No encontraron caminos fluidos hacia el gol y se quedaron expuestos a las contragolpes del Deportivo. Ese escenario que tanto le gusta el Madrid y que cuando no lo encuentra no suele ganar.