Domingo, 31 de Agosto de 2008

El asesino en serie de la ostra francesa

Entre el 40% y el 100% de las larvas de este bivalvo ha muerto desde la primavera. El ministerio francés de Agricultura ha declarado el estado de "catástrofe pesquera".

ANDRÉS PÉREZ ·31/08/2008 - 21:00h

Nadie sabe exactamente de qué se trata, pero la alarma ya se ha disparado. Desde la primavera pasada, un misterioso y tenaz asesino en serie ha matado a entre el 40% y el 100% de las larvas de ostra francesas. La epidemia ha puesto en peligro el milenario cultivo del molusco, símbolo de la industria francesa del buen gusto.

Y ahora empieza a extenderse a Europa, con los primeros casos detectados en Holanda y el Cantábrico.Las primeras señales de que algo estaba pasando en el normalmente apacible mundo de las ostras llegaron a finales de la primavera pasada.

Es la época en que miles de ostreicultores de la albufera de Thau (sur), o de la bahía de Arcachon (suroeste), o del estrecho de Marennes Oléron (oeste), o de una de las treinta zonas de cultivo de ostras de Francia, empiezan a introducir las larvas de ostra.

Normalmente esos naissains, como se llama aquí al viscoso bebé-ostra con pinta de renacuajo, se fijan a uno de los soportes duros colgados de cuerdas o de cables bajo el agua ligeramente menos salada que la del mar abierto. Y luego crecen, desarrollan sus propias valvas –las durísimas conchas de la ostra–, son cultivadas, se ponen carnosas. Finalmente, tras ser afinadas en estanques de agua pura, acaban en la mesa.

Pero esta temporada, no ocurrió así. A partir de julio pasado, los ostricultores franceses empezaron a retirar y retirar larvas y jóvenes ostras muertas. De una primera inquietud se pasó a la certeza de una catástrofe en curso. 135.000 toneladas de ostras en promedio anual de producción en peligro. La práctica totalidad de los parques de ostras, por alejados que estén unos de otros, desde la frontera belga del Atlántico hasta la italiana del Mediterráneo, son víctimas de la plaga.

Francia es, con mucho, el primer productor y consumidor europeo de ostras, con unas 135.000 toneladas de producción anual. Su industria emplea a entre 15.000 y 20.000 personas. El ministerio de Agricultura ha declarado el estado de “catástrofe pesquera” por la epidemia, que amenaza la producción de este emblema del buen gusto a la francesa. Esa declaración autoriza ayudas públicas excepcionales a los profesionales del sector.

Triste Navidad en 2009

De momento, en todo caso, no hay ningún riesgo para el consumidor. Las ostras siguen estando deliciosas y saludables, llenas de esas propiedades afrodisíacas que se le atribuyen. Pero la perspectiva de una Nochevieja sin el preciado molusco, inimaginable para los franceses, empieza a perfilarse como una posibilidad para finales de 2009.

El Ifremer, instituto francés de ciencias del mar, efectúa desde julio una batería de análisis y de tests de reintroducción de los naissains. De momento, explica a Público el responsable de la célula de crisis, André Gérard, intentan comprender lo que está pasando. Tras la primera campaña de reintroducción experimental de larvas, la célula de crisis y el ministerio han mantenido la prohibición total de nuevos cultivos, cosa que representa el cese de la producción. Pero ahora, Gérard tiene tres pistas sobre lo que está pasando.

"Es un fenómeno multicausal, pero lo que sabemos ya es que ha habido un primer elemento muy importante: el año ha sido muy lluvioso, y el descenso excesivo de la salinidad de las aguas conllevó cambios en el plancton de las albuferas y marismas”, explica Gérard, un científico que, con esta campaña, se enfrenta al tercer serial killer de su carrera, tras el de los años 70 del siglo pasado –que acabó con la ostra plana portuguesa– y el de mediados de los 90.

Por otro lado, las altas temperaturas relacionadas con el cambio climático están modificando la composición de las algas.“Y en ese contexto, se ha producido además un fenómeno patológico oportunista”: un virus, el herpes de las ostras Oyster Herpesvirus tipo 1 (OsHV-1) se ha asociado a un bacteria, la Vibrio Splendidus, o quizá a un alga tóxica, para debilitar a las jóvenes ostras y matarlas.

Su colega Tristan Renault, otro de los científicos del Ifremer especializados en moluscos, adelanta una hipótesis suplementaria: la madurez precoz de las larvas, causada por el exceso de agua dulce y la alta temperatura, las habría llevado a desarrollar prematuramente sus órganos sexuales, lo que debilita las defensas del animal, facilitando la acción del virus asesino OsHV-1. Muchas dudas oscurecen estas averiguaciones.

Por un lado, la lluvia no ha sido del mismo nivel en el norte y el sur de Francia este año y, pese a ello, la plaga afecta a las ostras de todas las regiones, de Normandía al delta del Ródano, pasando por la albufera de Thau, cuyas ostras ya eran célebres en el Imperio Romano hace 2.000 años.

Otra duda tiene que ver con una excepción a la plaga: sólo una zona de cultivo, la bahía de Arcachon, ha escapado de momento al virus asesino. Y, curiosamente, es el único punto donde, desde hace unas semanas, se ha detectado un problema de contaminación de origen humano. Las ostras de esa región están prohibidas, a causa de su toxicidad debida a una contaminación por aguas residuales, pero no han sufrido la muerte de sus larvas.¿La contaminación que convierte en no-comestibles a las ostras sería el único remedio contra el virus que mata a sus bebés? “Lo que está pasando en Arcachon es precisamente uno de los puntos que tenemos que estudiar”, explica Gérard.