Sábado, 30 de Agosto de 2008

Italia y Libia cierran la herida colonial

Berlusconi se reúne con Gadafi para firmar un acuerdo de compensación por el que Italia invertirá 3.398 millones de euros en Libia durante los próximos 25 años.

AGENCIAS ·30/08/2008 - 22:28h

Gadafi observa las fotos de la mujer de Berlusconi y de su nieto Alessandro.

El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, llegó ayer a la ciudad libia de Bengasi con un sustancioso acuerdo de compensación y cooperación bajo el brazo y con una estatua en la bodega de su avión oficial: la Venus de Cirene, expoliada por arqueólogos italianos de un yacimiento griego en Libia en 1913.

Con este tratado -que prevé inversiones por valor de 3.398 millones de euros, a razón de casi 136 millones anuales durante 25 años- y la escultura, largamente reclamada por las autoridades libias, Italia aspira a cerrar las viejas heridas de su presencia colonial en el país magrebí entre 1911 y 1943 y así mejorar sus relaciones con un Estado en el que las empresas energéticas italianas tienen importantes intereses.

Libia se ha convertido además en la puerta de salida de la emigración sin papeles del continente africano con destino a la isla italiana de Lampedusa.

Con la firma de este compromiso, Roma aspira a que el régimen de Gadafi demuestre mayor celo a la hora de controlar sus costas y cumpla con varios acuerdos de control de los flujos migratorios ya firmados pero que hasta ahora las autoridades libias habían obviado, como por ejemplo las patrullas marítimas conjuntas.

El diario milanés Corriere della Sera publicaba ayer que el Gobierno italiano "considera que sólo la conclusión de un acuerdo general con Libia permitirá la aplicación efectiva" de estos acuerdos de control de la emigración clandestina.

El final de un desencuentro

"El acuerdo acabará con cuarenta años de desencuentro. Es un reconocimiento completo del daño infligido a Libia por parte de Italia durante el periodo colonial", resumió Berlusconi a su llegada a Bengasi.

Tras pedir perdón a los libios en nombre del pueblo italiano, el primer ministro italiano se reunió con Muammar el Gadafi en su tienda beduina, rodeados de algunos de los nietos del líder libio.

Berlusconi no quiso ser menos y mostró a su anfitrión las fotografías de su mujer, la actriz Verónica Lario, y de varios de sus nietos publicadas recientemente por una revista italiana.

En uno de esos gestos que tanto agradan al jefe de Gobierno italiano, la delegación de Berlusconi entregó inmediatamente y allí mismo a los libios la Venus que hasta hace unos años se exhibía en un museo de Roma.

Según el diario La Repubblica, el acuerdo de compensación recoge la construcción de una autopista que recorrerá toda la costa del país, desde Túnez hasta Egipto, así como de viviendas.

Italia financiará también el desminado de las zonas que datan del período colonial, así como las pensiones de invalidez para los mutilados por las minas antipersona colocadas por su Ejército.

En los 39 años que Gadafi lleva en el poder -Berlusconi asistió ayer a la celebración de este aniversario- las relaciones de Libia con su antigua metrópoli han sufrido constantes altibajos y crisis periódicas.

Los reproches han sido mutuos. Por parte libia, se ha acusado a Italia de haber masacrado a miles de sus ciudadanos y durante años se ha pedido una compensación, mientras que 20.000 italianos reprochan a Gadafi el haberles expulsado nada más llegar al poder para, un año después, expropiar sus tierras y bienes sin ningún tipo de compensación.

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