Sábado, 30 de Agosto de 2008

El calvario de ser una potencial suicida

Rania, la niña iraquí que se entregó antes de hacer explotar un chaleco explosivo adosado a su cuerpo, vive ahora el asedio de las exigencias publicitarias de las fuerzas de seguridad

REUTERS ·30/08/2008 - 12:47h

Reuters - Rania se entregó a las fuerzas de seguridad en vez de llevar a cabo un atentado suicida. REUTERS/Policía Iraquí/Handout

Rania tiene sólo 15 años de edad, pero en la última semana, esta niña iraquí fue drogada, envuelta con explosivos, arrestada por unos hombres a los que casi hizo volar por los aires, y luego fue trasladada a un centro de detención.

Ahora se encuentra en el centro de una guerra de propaganda de las fuerzas de seguridad iraquíes contra los mismos extremistas de Al Qaeda que intentaron usarla como bomba a control remoto.

La policía arrestó el domingo a la adolescente iraquí en la violenta provincia de Diyala, en Irak, donde los extremistas están llevando a cabo una dura campaña contra las fuerzas estadounidenses e iraquíes.

Obligada a atentar 

Rania fue capturada por una patrulla vecinal local con un chaleco cargado de explosivos en la capital provincial, Baquba. Las primeras informaciones dijeron que se había entregado, aunque la policía señaló luego que fue registrada y se descubrió el chaleco.

Según fuentes policiales, la joven de ninguna manera podía tener muchos deseos de llevarlo adelante o se habría inmolado en el puesto de control, como hacen muchos suicidas cuando son arrestados por la seguridad.

Oficiales del Ejército de Estados Unidos la describieron como una suicida "poco dispuesta", al igual que apuntó ella misma en una entrevista con un canal iraquí de televisión.

Un calvario que continúa

Atenta a la potencial mina de oro publicitaria que podría ser para las tácticas crueles de Al Qaeda, la policía la ha hecho desfilar por televisión y ha invitado a periodistas para entrevistarla, la primera ocasión en la que se permite el acceso a un detenido.

Es imposible determinar qué parte de la historia ha sido coaccionada 

Su entrevista fue grabada bajo la vigilancia de agentes de la prisión tras estar cautiva durante algunos días. Era imposible determinar la parte del relato que era su propia historia y cuánto fue coaccionado.

Si se creen las palabras de Rania, su perfil coincide con el de otras mujeres suicidas en Irak. Su padre y hermano desaparecieron en 2006, dice, en lo más intenso del conflicto sectario de Irak. Sus cuerpos aparecieron semanas después.

"Mi padre desapareció y mi madre halló su cuerpo en la morgue; arrojaron el cuerpo de mi hermano al río", dijo, sentada en la cama de su celda, envuelta en una túnica negra larga.

Los analistas dicen que muchas suicidas se sienten motivadas por su sed de venganza por los miembros asesinados de sus familias.

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