Viernes, 29 de Agosto de 2008

Obama también sabe golpear a McCain

El candidato presenta su programa y realiza los primeros ataques directos contra su rival

ISABEL PIQUER ·29/08/2008 - 23:08h

"Con profunda gratitud y mucha humildad, acepto vuestra nominación para la presidencia de Estados Unidos". Eran las ocho y cuarto de la noche en Denver y las más de 80.000 personas que llenaban el estadio Invesco se levantaron en una profunda ovación para aclamar a Barack Obama. Tranquilo y templado, el senador por Illinois inició su andadura hacia las elecciones de noviembre.

Enmarcado por unas columnas griegas que no se sabía muy bien si querían recordar el monumento a Lincoln o brindar un anticipo de la Casa Blanca, Obama tocó todas teclas de su electorado. En un sofisticado discurso de 40 minutos, el candidato trenzó episodios de su vida con los de la América olvidada, listó un programa de intenciones y sobre todo lanzó sus ataques más directos contra su rival republicano, John McCain.

Fue una intervención sobria y pragmática que contrastó con el espectacular despliegue de un atípico cierre de convención. Menos mesianismo y más contenido. Obama aprovechó el valiosísimo púlpito televisivo para lanzar su programa electoral y criticar a los republicanos: "Ha llegado la hora de que asuman sus fracasos. Ha llegado la hora de cambiar América".

La recesión

Obama dibujó un país al borde de una profunda recesión económica. "No es que John McCain no se preocupe, es que no lo entiende", dijo el candidato demócrata sobre las propuestas económicas de su rival. Minutos antes de su intervención, media docena de estadounidenses de a pie, cuidadosamente seleccionados - un camionero, una enfermera, una profesora-, caldearon el ambiente con sus dramas personales de hipotecas sin pagar y seguros sin cubrir. Lo hicieron con la apabullante facilidad que tienen en este país para dirigirse sin trastabillar a una masa impresionante de gente.

Pamela Cash-Roper, que se definió como una antigua republicana, levantó el estadio al contar cómo había perdido sus ahorros tras la enfermedad de su marido. "Voté por Nixon, por Reagan, por Bush y por Bush. No puedo permitirme cuatro años más".

Obama contó una vez más su historia personal a unos votantes que aún aseguran en los sondeos que no le conocen muy bien. Habló de su abuelo que se alistó tras Pearl Harbor; de su abuela, empleada de banco; y de su madre divorciada, criando a sus dos hijos mientras seguía estudiando. "No sé qué tipo de vida se imagina John McCain que viven las celebridades", dijo

Obama a los conservadores que le tildan de elitista sin sustancia, "pero esta ha sido la mía y estas historias son las que me han hecho".

Obama contestó a los ataques republicanos sobre su falta de liderazgo en tiempos de guerra y retó directamente a su rival. "Si John McCain quiere un debate sobre quién tiene el temperamento y el criterio para ser el próximo comandante en jefe, estoy listo". Fue incluso un poco más lejos al añadir que su rival estaba dispuesto a seguir a Bin Laden hasta las puertas del infierno, como repite a menudo en sus mítines, pero "no hasta la cueva donde vive", en clara referencia a su falta de interés por Afganistán.

En esta misma línea criticó a los republicanos por cuestionar su patriotismo. "Pongámonos de acuerdo: el patriotismo no tiene partido. Quiero a este país y John McCain también. Los hombres y mujeres que sirven en la guerra pueden ser demócratas, republicanos o independientes pero han luchado juntos y han muerto bajo la misma bandera".

El cambio

Fue la parte más aplaudida. El estadio se volvió loco y 80.000 personas gritaron al unísono "USA, USA" agitando pancartas azules con las letras blancas de "Cambio". Sólo hacia el final, el candidato hizo una breve referencia al discurso de Martin

Luther King, el famoso "I Have Dream" que el pasado jueves cumplía 45 años. Fue una referencia neutra que en ningún momento recordó que Obama es el primer aspirante afroamericano con posibilidades de llegar a la Casa Blanca. "No podemos caminar solos, dijo el reverendo, no podemos volver atrás".

Quedan 66 días para las elecciones de noviembre. Obama y Biden iniciaron ayer una gira en autobús por los estados considerados más sensibles: Pensilvania, Ohio y Michigan.

El jueves, en su intervención en el estadio Invesco, el ex vicepresidente Al Gore, resumía el reto de los demócratas. "¿Por qué estas elecciones son tan ajustadas?" dijo la voz de la experiencia. "Dejadme deciros algo sobre elecciones ajustadas. Es porque las fuerzas del status quo tienen mucho miedo al cambio que el senador Barack Obama representa".