Viernes, 29 de Agosto de 2008

La niña iraquí que iba hacerse volar por los aires fue drogada y engañada por unos parientes de su marido

Rania, de 15 años, detenida la semana pasada, se ha convertido en un símbolo de las crueles tácticas utilizadas por Al-Qaeda

TIM COCKS ·29/08/2008 - 21:08h

La niña suicida en el momento en el que se entrega a las autoridades.

Rania tiene sólo 15 años, pero la pasada semana estuvo a punto de convertirse en una nueva 'mártir' iraquí. Esta niña de voz suave fue envuelta en explosivos tras ser drogada por unos supuestos parientes lejanos, aunque no llegó a inmolarse. Acabó en prisión tras ser arrestada por los policías a los que pudo haber asesinado con sus bombas.

La policía arrestó a la adolescente iraquí en la violenta provincia de Diyala, en Irak, donde militantes sunitas libran una dura campaña contra las fuerzas estadounidenses e iraquíes. Rania fue atrapada por una patrulla vecinal local con un chaleco cargado de explosivos en la capital provincial, Baquba .

Ahora se encuentra en el corazón de una guerra de propaganda de las fuerzas de seguridad iraquíes contra los mismos militantes de Al Qaeda que intentaron usarla como bomba a control remoto.

Una vieja mujer que dijo ser prima de su marido le puso el chaleco

Atenta a la potencial mina de oro publicitaria que podría ser para las tácticas crueles de Al Qaeda, la policía ha hecho desfilar a Rania por la televisión y ha invitado a periodistas a entrevistarla en la que ha sido la primera vez que se permite el acceso a un detenido.

Su entrevista fue filmada bajo el escrutinio de agentes de la prisión. Si se cree a Rania, su perfil coincide con el de otras mujeres suicidas del país, el de la venganza. Su padre y su hermano desaparecieron en 2006, el año mas intenso del conflicto sectario de Irak, aunque sus cuerpos aparecieron semanas después.

"Mi padre desapareció y mi madre halló su cuerpo en la morgue; arrojaron el cuerpo de mi hermano al río", dijo, sentada en la cama de su celda, envuelta en una túnica negra larga.

Engañada 

Después, mirando a un punto en el infinito, Rania relató el engaño de su esposo. "Mi marido me presentó algunos parientes que no había visto nunca antes. Estuvimos toda la noche. Por la mañana me trajeron un desayuno con zumo de albaricoque. Sabía bien, así que les pregunté qué tenía. Me dijeron 'Nada, sólo bebe'".

"Me he sentido enferma y mareada durante varios días", explicó la niña. Después de desayunar, una vieja mujer que dijo ser prima de su marido le puso el chaleco, aunque su esposo se había marchado a otra habitación. Rania afirma que protestó, pero le dijeron que no se preocupase, "que sólo fuera a un mercado local abarrotado", donde le ofrecerían cosas. Rania dice que sospechó, pero reconoce que la mujer fue muy persuasiva.

Antes de abandonar la casa, su marido reapareció en la puerta de la casa. Allí paró a Rania, a quien preguntó que "si nos vemos en la próxima vida, ¿me elegirías a mí o a otro hombre?". Aunque nerviosa, la niña pudo bromear en aquel instante. "Elegiría a otro hombre", respondió.

Rania nunca llegó al mercado. En un punto de seguridad, una patrulla árabe sospechó de su largo vestido, de modo que encontraron el alambre del chaleco explosivo. "Nunca quise inmolarme. En aquel punto quería darme la vuelta, pero estaba asustada", dijo Rania, quien señala que "nadie me dijo cómo utilizarlo, ni siquiera si lo iban a explotar con control remoto". Ahora la policía busca a su marido. "Que no me haya ayudado aún prueba que oculta algo", lamenta Rania.


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