Jueves, 28 de Agosto de 2008

Putin acusa a EEUU de provocar la crisis con Georgia para favorecer a McCain

Putin dice que Estados Unidos quería "hacer la situación más tensa y crear una ventaja competitiva para uno de sus candidatos presidenciales"

Rusia prueba un misil intercontinental

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PÚBLICO.ES / AGENCIAS ·28/08/2008 - 17:32h

La maquinaria militar rusa vuelve a estar engrasada. Este jueves anunció el éxito de la prueba realizada con un misil balístico intercontinental, capaz de superar supuestamente cualquier sistema de defensa antimisiles. "La ojiva experimental del misil Topol impactó con gran precisión en el blanco confirmando su capacidad para abatir objetivos con alto grado de protección", confirmó el coronel Aleksandr Vovk, jefe de las fuerzas estratégicas rusas.

El misil fue lanzado en Plesetsk, en el noroeste del país, y 25 minutos más tarde impactó en el lugar previsto dentro de un polígono militar de la península de Kamchatka, en el extremo oriente de Rusia, a 6.000 kilómetros de distancia.

El éxito de la operación animó al primer ministro Vladimir Putin, quien este jueves mostró su convicción de que detrás del conflicto con Georgia está la larga mano de EEUU. "Hay sospechas de que la intención es crear una ventaja competitiva para uno de los candidatos (John McCain) que luchan por el puesto de presidente", dijo Putin desde un balneario de Sochi, en el mar Negro. Washington calificó estas acusaciones de "irracionales".

El Parlamento georgiano también echó su ración de leña al fuego al declarar formalmente que las regiones separatistas de Abjasia y Osetia del Sur son "territorios ocupados". Además, pidió al Gobierno de Mijail Saakashvili que rompa cualquier tipo de relación con Rusia.

El enfrentamiento directo entre ambos países se trasladó este jueves a la sesión del Consejo Permanente de la Organización para la Seguridad y Cooperación europea (OSCE) celebrada en Viena. El debate escenificó las dificultades diplomáticas para encontrar una salida rápida a la crisis. El Reino Unido intentó sin éxito imponer la mesura al asegurar que nadie quiere una "guerra general en la región" y sugirió a Medvédev que reconsidere las consecuencias de una crisis que puede reportarle "aislamiento y pérdida de respeto".

Pero primero la embajadora georgiana, Eka Tkeshelashvili, y después su homólogo ruso, Anvar Azimov, se encargaron de que la iniciativa británica se convirtiera en papel mojado. Tkeshelashvili acusó a Moscú de cambiar el equilibrio político "global" y de ejecutar acciones de "limpieza étnica" en su territorio. Por su parte, Azimov responsabilizó a Tiflis de poner en peligro al "80% de la población en la zona, que es rusa". 

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