Miércoles, 27 de Agosto de 2008

Europa reconoce sus límites ante Rusia

Los Gobiernos de la UE parecen descartar la adopción de sanciones contra Rusia

TRINIDAD DEIROS ·27/08/2008 - 21:49h

Jóvenes georgianos queman una bandera ante la embajada rusa de Tiflis, la capital de Georgia.

"No tenemos otra alternativa". La frase del ministro alemán de Exteriores, Frank Walter Steinmeier, sobre la necesidad de mantener el diálogo con Rusia fue el más explícito reconocimiento de la impotencia de Occidente. Sobre todo de una Europa que ayer no osó traspasar el umbral de la mera advertencia al gigante ruso por su reconocimiento de la independencia de Osetia del Sur y Abjasia, las dos regiones secesionistas georgianas.

Unas advertencias además matizadas. El jefe de la diplomacia alemana ni siquiera atribuyó la responsabilidad exclusiva de lo sucedido en Georgia y Osetia del Sur a Moscú. Aseguró que todas las partes implicadas en este conflicto "estaban jugando con fuego".

Sin ser tan explícito, tampoco el presidente de turno de la Unión Europea, el francés Nicolas Sarkozy, abandonó los matices en su discurso.

Pasó de augurar que las relaciones con Rusia quedarán marcadas durante mucho tiempo a puntualizar que "la OTAN no es un adversario sino un socio de Rusia. En cuanto a la Unión Europea, tiene la voluntad de construir con ese país una relación densa y positiva. Le corresponde hoy a Rusia hacer una elección fundamental".

La organización contra la que se dirigen gran parte de las iras de Rusia, la OTAN, utilizó un tono similar al del presidente francés. Un comunicado del Consejo Atlántico de la Alianza se limitó a pedir a Rusia "que diera marcha atrás" en su resolución y que "respetara la integridad territorial de Georgia".

Pero ni en las palabras de la UE, ni en las de la OTAN, ni en las de los países occidentales que unánimemente condenaron a Moscú, apareció una sola mención a la posibilidad de sanciones o de excluir a Rusia de algunos de los foros internacionales -como el G-8- de los que forma parte.

Una nueva "guerra fría"

Las frases más duras provinieron del ministro de Exteriores británico, David Miliband, que, desde Ucrania, abogó porque el G-7, el grupo de países más industrializados del planeta, "revise la naturaleza, profundidad y amplitud" de sus relaciones con Rusia.

Recordó después que es "responsabilidad del presidente ruso", no desatar una nueva "guerra fría" entre Rusia y Occidente.

Sin embargo, también Miliband descartó el "aislamiento internacional" de Rusia. Sería "contraproducente", dijo.

De esta forma, incluso el país europeo que mantiene las relaciones más tensas con Moscú, a causa del envenenamiento en Londres del espía Litvinenko, abogó ayer por contemporizar con el hecho consumado que el presidente ruso, Dimitri Medvédev, había anunciado un día antes. Europa intenta evitar así la confrontación con una Rusia crecida.

"La pelota está en el tejado de los europeos". En un tono bastante más firme que el utilizado para condenarle en Occidente, Medvédev zanjó ayer con esta frase el actual momento de las relaciones con Europa en una entrevista con la televisión francesa LC1.

Luego amenazó con que si los países europeos quieren la degradación de sus relaciones con Rusia, "la tendrán".

Con17 millones de kilómetros cuadrados, que hacen de Rusia el país más grande del mundo, sus 143 millones de habitantes y sus más de 4.000 ojivas nucleares,-por no citar sus ingentes reservas de petróleo y gas-, la Federación Rusa está muy lejos de ser uno de esos países a los que se somete a sanciones.

Consciente de estos atributos de coloso, Rusia no se amilana. Ni siquiera ante Estados Unidos, que ayer desvió una de sus fragatas, que tenía previsto atracar en el puerto de Poti, controlado por los rusos, a otro puerto georgiano. Moscú también toma sus precauciones. Ha ordenado a su flota en el mar Negro que vigile el despliegue de barcos estadounidenses y de la OTAN.

"Es peligroso rearmar a Saakashvili"

Para Rusia, la responsabilidad de lo ocurrido en el Cáucaso tiene nombre propio: el de Mijaíl Saakashvili, el presidente georgiano. El embajador de Rusia en España, Alexander Kuznetsov, alertó ayer durante una rueda de prensa del riesgo de que Occidente y la OTAN rearmen a quien se ha convertido en su bestia negra.

"Según los datos que tenemos, los barcos que están llegando a Georgia traen armas". Kuznetsov corroboró la acusación que horas antes había hecho el presidente Medvédev, cuando apuntó que los estadounidenses estaban usando sus barcos militares para este fin, lo que provocó la respuesta de la Casa Blanca, que tildó esta aseveración de "ridícula".

El jefe de la legación diplomática rusa en Madrid subrayó después que "si hay que buscar las razones de la tensión" en el Cáucaso, éstas no apuntan a Rusia. "¿Quién está avanzando su infraestructura militar cada vez más cerca de las fronteras rusas? ¿Quién está instalando parte de su escudo antimisiles cerca de nuestras fronteras y claramente contra nuestros objetivos de seguridad?", se preguntó para concluir recordando que su país no quiere "volver a la guerra fría".

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