Miércoles, 27 de Agosto de 2008

"No es obligatorio marcar paquete con la cámara"

José Luis Cuerda defiende su adaptación de 'Los girasoles ciegos', popular libro de Alberto Méndez sobre la Guerra Civil

CARLOS PRIETO ·27/08/2008 - 11:03h

MARTA JARA - José Luis Cuerda se prepara para el estreno de sus girasoles.

¿Otra maldita novela sobre la Guerra Civil? Uno empieza la lectura de Los girasoles ciegos (Alberto Méndez, 2005) escéptico y entre bostezos... y acaba emocionado y llorando a moco tendido. Tanto el boca a boca como la prematura muerte de su autor propulsaron la carrera de un libro que obtuvo el Premio Nacional de Narrativa y ha superado los 100 mil ejemplares vendidos. Ahora llega el turno de la adaptación cinematográfica: el viernes se estrena Los girasoles ciegos, dirigida por José Luis Cuerda ¿Otra maldita película sobre la Guerra Civil?

José Luis Cuerda está convencido de que ha acertado al prescindir de algunos de los relatos del libro. "El dedicado a José Fortes, el capitán del Ejército franquista que se rinde a los republicanos, se cayó en la sala de montaje. Era un prólogo demasiado extenso y didáctico, no casaba con el resto de la película".

"Todos los filmes son polémicos, hasta los que reniegan del término" 

Es curioso que Cuerda haya decidido prescindir de varios relatos en beneficio de la verosimilitud ahora que están de moda las películas puzle en las que las vidas de personas que no tienen ninguna relación acaban cruzándose a causa de alguna casualidad cósmica. "No me interesa lucirme", afirma el director de El bosque animado. "No me gusta que se vea la mano del director detrás de cada escena, como si estuviera obligado a marcar paquete con la cámara. He optado por narrar del modo más lineal y clásico posible".

Las dos Españas

Con todo, el filme conserva la carga ideológica del libro. Los girasoles ciegos, que ofrece una visión inequívoca sobre la brutalidad franquista, se publicó en un momento en el que las ficciones edulcoradas sobre la posguerra estaban haciendo su agosto. La toma de partido de Cuerda también es clara. Ahora bien, ¿puede ser esto un problema? ¿Le preocupaba caer en el panfleto? "Todas las películas son políticas, hasta las que reniegan del término: la renuncia a emitir una opinión es una decisión política. No obstante, siempre trato de no ser tendencioso".

"He optado por narrar del modo más lineal y clásico posible" 

Pero la cosa no es sencilla: Cuerda ha elegido como protagonista al personaje de Salvador, el diácono lascivo, el personaje del libro más cercano a la caricatura. El cineasta parece consciente del peligro: "En el libro es feo y grimoso. No creo que así hubiera funcionado bien en la película", asegura.

Sin embargo, toda precaución es poca. "Durante la primera proyección pública me quedé perplejo: algunos jóvenes se reían durante los diálogos entre los religiosos. Bien pensado, ¡no me extraña nada! Para ellos, tiene que ser muy cómico ver a un cura dando explicaciones absurdas para justificar una erección, cuando lo que quiere es echar un polvo", afirma fascinado ante la capacidad de los críos para tomarse a chufla las pintorescas costumbres de la época de sus abuelos. Ahora queda por ver si, además de sentido del humor, los chavales tienen paciencia para ver otra película progre sobre la Guerra Civil.