Martes, 26 de Agosto de 2008

Bertrand Delanoë reta en duelo a Ségolène Royal

El alcalde de París hace oficial su candidatura a primer secretario de los socialistas franceses

ANDRÉS PÉREZ ·26/08/2008 - 19:58h

AFP - Delanoë saluda a un veterano de la II Guerra Mundial el lunes en París.

Bertrand Delanoë hizo oficial este martes lo que era un secreto a voces. El alcalde de París anunció que será candidato a número uno del Partido Socialista francés (PS) en el congreso de otoño. Frente a Ségolène Royal, candidata declarada, y frente a cualquier barón que intente ponerse de por medio en la muy concurrida batalla.

En una entrevista al diario Le Monde, el popular alcalde de París detalló las armas que prevé desplegar para su conquista del PS y se salió de su tradicional posición de concentrarse en temas locales. Disparó con fuerza contra la política exterior y económica de Nicolas Sarkozy, un gesto que, en clave política francesa, traza las líneas de una precandidatura a la Presidencia de la República.

A una pregunta sobre su aspiración al cargo de primer secretario del PS, Delanoë respondió: "Sí, voy a poner toda mi energía al servicio de nuestras convicciones" y, "por lo tanto, evidentemente aceptaré la primera responsabilidad de todo militante, si los socialistas me la confían".

Un cargo con muchos novios

François Hollande, que ha ejercido el cargo de primer secretario durante once años, dejará el puesto vacante en otoño. La ex candidata a la Presidencia, Ségolène Royal, ex pareja de Hollande, ya declaró semanas atrás su intención de presentarse al cargo, ejercido en su día por François Mitterrand.

Delanoë, que ha intentado ocultar hasta última hora su juego, no podía esperar más para oficializar sus intenciones, porque al puesto de número uno socialista le están saliendo más novios que a Carla Bruni.

Además del alcalde de París y de Royal, también se han declarado candidatos ya dos pesos mosca, Julien Dray y Pierre Moscovici. Otros cinco nombres menores suenan como aspirantes. Y también aparece el nombre de una gran figura, quizá tercer peso pesado en discordia: la ex ministra de Trabajo, Martine Aubry, autora de la ley que instauró la semana laboral de 35 horas, hoy abolida de facto por la Administración Sarkozy.

Sin líder claro, el PS francés tiene ante sí además la inmensa tarea de recuperar la credibilidad tras dos legislativas y tres presidenciales consecutivas de derrota. Una credibilidad que, en cuanto a temas nacionales e internacionales, no se recuperó con su victoria de las elecciones municipales de marzo pasado.

Un 82% de los franceses, según un reciente sondeo Ipsos, desconfía del Gobierno en materia económica. Pero, a la hora de pronunciarse sobre un candidato presidencial, siguen prefiriendo de calle al actual presidente frente a cualquiera de los nombres del PS.

Víctima de las divisiones, al PS se le ha sumado ahora otro hándicap. A su izquierda, sube con fuerza el joven neotrotskista Olivier Besancenot; a su derecha, figuras como Bernard Tapie o Jean-Pierre Jouyet drenan el voto de centroizquierda. Sangría de votos en perspectiva.


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