Martes, 26 de Agosto de 2008

"Yo puedo contarlo, otros no"

Beatriz Reyes, una de las 18 supervivientes del accidente de Barajas, recibe el alta médica

RAMIRO VAREA ·26/08/2008 - 11:59h

 

"Soy afortunada. El 20 de agosto he vuelto a nacer". Beatriz Reyes Ojeda tiene sentimientos contradictorios. Por un lado, siente "una inmensa alegría" por haber sobrevivido a la peor tragedia aérea en España de las dos últimas décadas. Pero es plenamente consciente de la terrible historia que le ha tocado vivir: "Yo puedo contarlo. Otros, no. Me hubiera gustado que igual que salí yo, lo hubieran hecho los demás", admite, con la voz entrecortada por la emoción.

Beatriz Reyes, una de las 18 supervivientes del avión de Spanair que se estrelló hace una semana en Barajas, relató ayer a la prensa cómo fueron los segundos previos y posteriores al accidente, en el que fallecieron 154 personas. Lo hizo al recibir el alta médica del Hospital Infanta Sofía, a 20 kilómetros de Madrid, donde se encontraba ingresada. Con una tremenda entereza, esta mujer de 41 años admitió que su deseo es "terminar esta historia" cuanto antes. "Soy una persona positiva. Quiero cerrar este capítulo de mi vida y empezar el siguiente. Verlo como una experiencia que por desgracia me ha tocado vivir, sacar las cosas positivas y seguir luchando", explicó rodeada de una multitud de periodistas.

Aquel 20 de agosto, Beatriz volvía a Las Palmas después de disfrutar de sus vacaciones. Tras sendas escalas en Frankfurt y Madrid, tomó el vuelo JK5022 de Spanair con destino a Gran Canaria. Se sentó en la parte delantera del avión, en el asiento 5D. Viajaba sola. El aparato debía partir sobre las 13.15 horas, pero se retrasó debido a una pequeña avería en el sistema anti-hielo. La tranquilidad entre los pasajeros era total, nada hacía presagiar la tragedia. "El ambiente en el avión era normal antes del despegue", reconoció ayer esta ejecutiva de CaixaGalicia.

Poca velocidad

Acostumbrada a viajar en avión con mucha frecuencia, Beatriz sí se dio cuenta de que "cuando iba a despegar, el avión quizá no iba con tanta velocidad como acostumbra", pero no le dio la más mínima importancia. Pero en cuestión de segundos, todo cambió. La nave tomó altura y algo no iba bien: "Me di cuenta cuando el avión tiró del ala. Ahí me dije: aquí pasa algo. Me agarré al sillón, oí gritos pero no recuerdo más". A partir de ese momento, todo fue confusión. "Recuerdo que me senté y me agarré al sillón. Di tumbos a izquierda y derecha. No fui consciente en ningún momento de lo que pasó en un primer instante. Sólo sentí un golpe muy fuerte", prosiguió Beatriz.

Desorientada, de repente se vio envuelta entre los restos del fuselaje. Sus recuerdos de aquellos momentos son muy difusos: "Había gente gritando. Cuando me levanté se me nubló la vista. Lo primero que hice fue respirar hondo, dar las gracias a mi angelito de la guardia por haber sobrevivido y actuar como lo hice", rememora.

Con una serenidad inexplicable, Beatriz se hizo un torniquete en su pierna y recuperó la conciencia. Notó que el estómago le "subía y bajaba bruscamente", vio que acababa de sobrevivir al accidente y fue directa al rescate de "dos niños que tenían unos sillones encima". "Se los quité y aparté para que no estuvieran comprimidos. Cualquier ser humano les habría ayudado igual que hice yo", añadió.

Ahora, Beatriz quiere descansar junto a sus padres, su familia y sus amigos en Las Palmas. Por eso, hoy tomará un avión hacia su ciudad, un lugar donde "van llegando los cuerpos y yo lo hago caminando". A pesar de la desgracia, esta superviviente quiso lanzar un mensaje de ánimo al resto de los heridos: "Ojalá todos se recuperen, podamos tomarnos algún día una cañita juntos y recordar esto como una anécdota".

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