Sábado, 23 de Agosto de 2008

Biden, un veterano de Washington y de la política exterior

Elegido por el demócrata Barack Obama como candidato a la vicepresidencia, es un hombre al que le gusta escuchar su propia voz 

I.P. ·23/08/2008 - 11:50h

Mientras la prensa jugaba a las quinielas vicepresidenciales y Barack Obama salía de sus vacaciones en Hawai, Joe Biden se fue a Tiflis por invitación del presidente georgiano, Mijail Saakashvili, para comprobar de primera mano la invasión rusa. Biden consiguió quitarle el protagonismo al candidato republicano John McCain, que intentó usar el incidente para jugar de nuevo con los miedos estadounidenses.

"He dejado Georgia, convencido de que la invasión rusa es quizás el evento más significativo ocurrido en Europa desde la caída del comunismo", dijo a su vuelta el senador.

Y este será su papel. Biden, varias veces presidente del Comité de Relaciones Internacionales del Senado, es el demócrata que más sabe de política exterior. Y sobre todo el que más sabe de lo que ha dicho McCain sobre política exterior.  "No se entera", decía recientemente Biden sobre las opiniones de su colega conservador, al que conoce desde hace décadas, "el hecho de que compare Irak con el final de la segunda guerra mundial y la de Corea, demuestra que no entiende en absoluto el reto al que se enfrenta Estados Unidos".

Biden tiene otra baza fundamental: Sabe hablar a todos los que votaron por Hillary Clinton durante las primarias y siguen albergando cierta desconfianza hacia un candidato como Obama.

Biden es católico, de origen irlandés,  senador de un antiguo estado industrial venido a menos (el segundo más pequeño del país), y conecta bien con el electorado blanco, obrero y conservador que podría optar por los republicanos. Es, como dicen los estadounidenses, un "average Joe",  (haciendo un juego de palabras con su nombre), un tipo común.

Pese a su aspecto patricio, el senador nació y se crió en una familia muy modesta de Scranton, Pensilvania. Su padre tenía dinero pero lo perdió y cuando Joseph Robinette Biden Jr nació en 1942, trabajaba para un concesionario de coches. Los fines de semana limpiaba calderas y vendía  baratijas en el mercadillo local. Cuando Biden tenía 10 años, la familia se mudó a Delaware.

De pequeño, el senador era tartaja y nunca participaba en los debates de la escuela. Consiguió superar su minusvalía, relajando sus músculos faciales en una sonrisa algo forzada. A veces le queda algo del rictus.

La lengua se le soltó tanto que hablar se convirtió en otro problema: Biden tiene fama de bocazas. En 2006  metió la pata cuando aseguró que tenía una "gran relación" con la comunidad india afincada en Estados Unidos: "No puedes ir a 7-Eleven o un Dunkin Donuts sin tener un pequeño acento indio".

Sus dos saltos a la carrera presidencial se saldaron en fracaso. En 1987 Biden renunció a sus primer intento, entre otras cosas, por plagiar uno discurso del líder laborista británico, Neil Kinnock, en una de sus intervenciones.

En 2007, al anunciar su candidatura, dijo de Obama que era un candidato "inteligente, con aspecto pulcro y de buen ver". Un pelín condescendiente. Se retiró a primeros de este año tras escasos resultados en las primarias de Iowa.

Biden fue elegido senador con 29 años en 1972. Tuvo que esperar unas semanas hasta cumplir los 30 (el 20 de noviembre) para poder jurar su cargo. Lo hizo en el hospital donde  estaba ingresada su primera mujer, Nelia, y sus tres hijos, tras sufrir un aparatoso accidente de coche. Su esposa y su hija de 13 meses, Naomi, murieron. Los dos chicos, Joseph Jr y Robert, heridos de gravedad, consiguieron salvarse.

El senador se volvió a casar cinco años después de la tragedia y tiene una hija, Ashley, nacida de este segundo matrimonio. En sus 36 años en el senado, ha vuelto todas las noches en tren a su casa de Delaware. El accidente, contó en una ocasión, "me enseñó mostrar siempre mi cariño a la gente a la que quiero".

El otro momento trágico de la vida de Biden ocurrió en 1988 cuando al poco tiempo de abandonar sus aspiraciones presidenciales, sufrió un aneurisma cerebral que casi acaba con su vida. "Descubrí entonces que era más fácil estar en la sala de operaciones que en la sala de espera", dijo hace unos meses en una entrevista al New York Times.

Biden tiene también otra gran ventaja. Está de vuelta de todo. Nunca hará sombra a las aspiraciones de Obama. A sus 65 años, asegura que sus dos fracasos presidenciales se le han quitado el gusanillo y no habrá tercera vez.

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