Sábado, 23 de Agosto de 2008

Byron y el fan fatal

Salen a la luz centenares de cartas de admiración anónimas que recibió el poeta 

LAIA JARDÍ ·23/08/2008 - 11:16h

Milord, aunque no tengo el honor de conoceros personalmente, me atrevo a dirigirme a usted; sin embargo, no puedo ofrecer ninguna excusa por la libertad que me tomo si el deseo que siento de rendir así mi humilde tributo a un genio no es considerado una disculpa".

Así arranca la carta de admiración que una tal Anna escribió al poeta Lord Byron (1788-1824) en septiembre de 1812. No lleva apellidos, no espera respuesta ni fue la única. Un nuevo estudio revela que el escritor inglés fue la primera celebridad en recibir un diluvio de epístolas de amor, todas anónimas.

Casi dos siglos después de aquella correspondencia, las cartas salen a la luz para mostrar una faceta alejada de la que el poeta aparentó en público. Del romántico escritor se conocen pasiones, como el brandy, el lujo y las mujeres, pero también su faceta de personaje distante y recluido en sí mismo.

El nuevo hallazgo sugiere que le gustaba ser admirado, no sólo porque conservó gran parte de las cartas, sino porque escribió poemas sugerentes para coquetear con las anónimas respuestas.

Las cartas, que serán expuestas en formato digital en la Biblioteca Nacional de Escocia, habían pasado desapercibidas hasta que Corin Throsby, historiadora de la Universidad de Oxford, dio con ellas. Según la académica, marcaron el inicio de la llegada de escritos a los famosos, un fenómeno ampliamente extendido hoy, pero que en la época de Byron era poco común. "A menudo eran mensajes personales, algunos escritos como poemas", explica. "Algunas [admiradoras] le enviaban sus propios escritos, mientras que otras contaban sus penas y lo mucho que les ayudaba cartearse con Byron. Muchas eran furtivas y embarazosas".
De la correspondencia de Byron ya se había hablado antes, pero sólo con mujeres de la alta burguesía, que lo describían como "loco, malvado y peligroso". Pero estas cartas, fechadas entre 1812 y 1814, muestran el ardor de sus admiradoras, sobre todo cuando las aliñaban con atrevidos trasfondos sexuales. En algunos casos, las autoras pedían a Byron que destruyera las cartas después de leerlas, puesto que su lenguaje habría escandalizado a la respetable sociedad de hace dos siglos. Él, por su parte, las conservaba como trofeos, desmoronando aún más su mito de artista reacio.

La primera estrella de rock

Las metáforas sexuales y las proposiciones oscuras dominaban parte de los escritos. Una mujer que se hacía llamar Echo le aseguró a Byron que era su "alma gemela", el único capaz de curar su "herido corazón".

En su segunda carta, cambia el tono y le sugiere un encuentro sexual: "Quizás os mueva la curiosidad, y quizás no debería temer complacerla, confiando a solas en Green Park a las siete de esta tarde. Si esta tarde supusiera un inconveniente, la misma oportunidad le esperará mañana, a la misma hora... Y si la apatía o la indiferencia le previene de venir... ¡adiós para siempre!".

Byron, considerado uno de los mejores poetas europeos del siglo XIX, no se guardó para él todo este alud de cumplidos. El 15 de julio de 1817 escribió a su editor, John Murray: "Creo que en mi vida habré recibido como mínimo 200 cartas anónimas de amor, literatura, consejos, abusos, amenazas o consolación, sobre todos los temas y bajo todas las formas".

Según Jane Stabler, especialista en Romanticismo en la Universidad de St. Andrews, el análisis de las cartas permitirá dar más credenciales a la teoría que perfila al poeta como un hombre exageradamente preocupado por su imagen, cuya afición por las excentricidades y las mujeres inauguraron el perfil de la estrella del rock moderna.

David McClay, comisario del archivo de Murray, explica que el poeta fue el primer famoso conocido en toda Europa. "Gastaba su dinero en broches, hebillas de cinturón y hasta en palillos de dientes de oro". Creó un mito y además murió joven. Tal y como cuenta McClay, hoy muchos no habrán leído una palabra de su poesía, pero la mayoría conoce cual fue su estilo de vida.

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