Viernes, 22 de Agosto de 2008

Esperando a Carla Bruni

Carla Bruni-Sarkozy asiste junto al Dalai Lama a la inauguración del templo budista Lerab Ling

ANDRÉS PÉREZ ·22/08/2008 - 12:23h

Esperando a Carla Bruni. Y a Richard Gere. Y a Uma Thurman. Y a Harrison Ford. Y al Dalai Lama. Y a Inès de la Fressange. Y a Rama Yade. Y a Bernard Kouchner. O sea que imagínense la vorágine mediática People que se ha armado esta mañana desde las siete de la mañana en este rincón olvidado de la Francia profunda. Una zona rural de carreteras montañosas muy, pero que muy secundarias. Quizá no todos vengan, pero el follón ya se ha armado.

Aquí en la región francesa de l'Egayresque, en el pueblo de Roqueredonde, entre Lodève y Ceilhès, ha venido a instalarse nada menos que el Lerab Ling, el nuevo templo budista de la cofradía de Ripah. La inmensa instalación que ocupa todo el flanco de una montaña es el mayor templo y centro de estudios budistas de toda Europa, y va a ser inaugurada por el Dalai Lama en una magna ceremonia con procesión y misa budista incluida.

Un momento que Nicolas Sarkozy no se podía perder. El presidente hubiera querido aprovechar para hacerse una buena foto con sus estrellas favoritas, Dalai Lama incluido. Así hubiera aprovechado para dar un paso más en la re-confesionalización de Francia que él está auspiciando. Al fin y al cabo el budismo, con su aspecto simpático de religión no-teísta, sus Richards Geres y nada de guerra, es de lo más apropiado para convencer a los laicos franceses de abandonar su convicción, y de que acepten que hay que poner fin "al desierto espiritual de nuestras banlieues", como dice Sarko...

Pero el presidente tuvo que renunciar a su sueño. Las autoridades chinas, siempre reticentes a las cosas de los tibetanos, le dijeron que yu-yu con el Dalai Lama : Castigo divino esperaba al grupo francés Carrefour en China si Sarko se encerraba con él. Ángel Exterminador para los contratos nucleares de Areva en China...

Así las cosas tan claritas, Sarko prefirió renunciar a renunirse personalmente con el líder tibetano. Al mismo tiempo, no podía estar totalmente ausente. Así que envió a su señora, Carla Bruni-Sarkozy. La Primera Dama va a participar pues oficialmente, como tal, en una procesión religiosa. Toda una ruptura en la tradición laica de Francia, pero una ruptura que pasará inadvertida en los tubos catódicos y las pantallas de plasma de los hogares, precisamente por su aspecto People. El budismo queda bonito en el campo, al aire libre, y tiene dinero para pagarse edificios hermosos, residencias y retiros espirituales de tres años en regiones de ensueño.

Carla, la cantante de la voz inexistente está en todas las mentes de esta región despoblada y hermosa, entre rocas, helechos y rebaños de ovejas. Una señora comenta que un grupo de gendarmes le ha dicho que el helicóptero de la Primera Dama aterrizará en un terreno de pasto en frente de su solana. A otro le han comentado que llegará directamente en coche desde el aeródromo de Le Caylar.

"¡Sólo imágenes!" 

Dentro del templo Lerab Ling, cameramen y paparazzi intentan sacudir a la representante del Elíseo, Evelyne Richard, para que conceda más plazas en los pool de prensa. "¡Sólo imágenes , sólo imágenes!", grita Madame Richard cada vez más a estrechas en el cerco de reporteros ansiosos. Lo de "sólo imágenes", debe de ser para no tener que escuchar las canciones. El Dalai Lama ya dijo a Público, días atrás, que "no sabía" que Carla Bruni fuera cantante, y que "no le importa". Un bledo.

Un osado cameraman de France5 se atreve a poner su cámara en marcha y filmar el esperpento de los servicios de prensa del Elíseo y de Su Santidad del Océano de Sabiduría Dalai Lama con los paparazzi. Un gorila de los servicios de seguridad de la Presidencia le obliga a parar de filmar, con bastantes malas maneras, por cierto. Este corresponsal le pregunta: "¿Tiene usted orden de impedirle filmar?". El corpulento bajito responde que "sí" y vuelve a lo suyo. Quince segundos después se da cuenta de que ha dicho una tontería y vuelve a volverse hacia este corresponsal: "Oiga: yo no he impedido filmar a nadie".

Público se escapa unos minutos de la zona donde, con tanta perfección, se están organizando los pool porque "sólo" hacen falta imágenes, como dice la señora Richard, de los servicios de Nicolas Sarkozy. Al irme acercando al templo y al Buda sentado algo kitsch colocado en medio de un lago artificial, se empiezan a oír los cánticos de los fieles que aquí se congregan para retiros esprituales de tres días, tres semanas, tres meses o tres años. Retiros que por cierto cuestan unos 700 € al mes.

"¡Aaaahhh! ¡Oooooooh!". Son los rezos guturales de los fieles congregados. Creo que ya casi seguro que he logrado colarme, cuando un gorila me intercepta. Este no es de la presidencia de la República. Es del propio templo, Lerab Ling. Aquí está todo bajo control. No podemos movernos libremente en tierra de Budas tibetanos. El chico-gorila es educado. Es budista. Es elegante. Por sus modales se deduce que debe ser de alguna de las Grandes Ecoles francesas y probablemente de alguna familia de la aristocracia de Estado. Es budista y queda bien.

Examinando bien las carreteras muy secundarias de esta región montañosa, puede observarse un hecho curioso. Todas ellas son bastante cochambrosas, pero en los 5 km que rodean el templo Lerab Ling han sido renovadas. Son perfectas. Excelente es el trazado de la señalización horizontal en la calzada. Varios paneles indican la dirección del templo para que nadie pueda perderse si busca este bonito edificios brillante, tibetano, exótico, en el que Nicolas Sarkozy hubiera debido de ser fotografiado hoy.

La contradicción es flagrante. Francia es un país donde cinco millones de musulmanes sigue obligados, en su inmensa mayoría, a rezar en sótanos malolientes por la falta de permisos de construcción de los municipios. Los templos de la segunda religión de Francia, las mezquitas, frecuentadas sobre todo por trabajadores, son una vergüenza que la Francia de Sarkozy oculta en arrabales, polideportivos y descampados. Pero los budistas son chic, como Carla Bruni-Sarkozy es chic. Este templo es un templo de ricos, un templo de Richards Geres. Y el Estado Sarkozy le pone carteles y carreteras. Un poco como cuando Franco hacía que taparan los boquetes de las carreteras por donde debía pasar con las cámaras del No-Do.